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Cómo una enseñanza restrictiva puede afectar la vida sexual

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Aurélien Glabas (CC) Flickr

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Una enseñanza restrictiva y extremadamente conservadora en la infancia y adolescencia puede afectar la vida sexual en la adultez, especialmente en las mujeres. Así lo afirma Odette Freundlich, kinesióloga especialista en rehabilitación pelviperineal y sexualidad y directora del Centro Miintimidad.

“Al realizar la primera entrevista de mis pacientes en Centro Miintimidad, fuera de examinarlas, les pregunto sobre su historia sexual, entre otras cosas”, dijo la experta.

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En este contexto, Odette reveló que una de las historias más sorprendentes que ha escuchado fue la de Pilar, de 28 años. “Al investigar sobre el tipo de educación sexual que recibió en el colegio y en su casa, Pilar me respondió ‘Mi madre me dijo que yo debía llegar al matrimonio como una señorita’”, indicó la especialista, quien cree que su caso es un ejemplo de cómo una educación restrictiva y machista puede marcar la forma en que una mujer se relaciona con su cuerpo y los hombres.

“Le dije que me contara qué fue lo que le decía su madre, que la marcó tanto. Ella con los ojos con lágrimas me contó. ‘Mi madre era muy conservadora y a mi hermana y a mí siempre nos encerraba en su pieza para darnos largos sermones en donde nos recalcaba varias cosas”, comenta Odette.

Esas cosas eran algunas como: “deben cuidar sus partes íntimas como si fueran unas joyitas, nadie debe tocarlas; cuando se bañen deben mantener una buena higiene, pero nunca tocarse esas partes, para eso tienen una esponja para enjabonarse y después dejen que el agua les corra por allí; nunca permitan que un hombre las toque, lo único que ellos quieren es abusar de ustedes y después las dejará botadas”.

También les decían: “No anden provocando por ahí, mostrando las pechugas o las piernas como unas cualquiera; lo más importante es seguir las enseñanzas de la iglesia, deben estar felices de los hijos que Dios les mande, usar anticonceptivos va en contra de los principios divinos; la sexualidad está hecha para la procreación, todas esas cosas que se ven hoy en día en la televisión y cine, son puras cosas sucias; no se les ocurra ir a una discoteca, ahí van solo las sueltas a buscar sexo; si llegan a quedar embarazadas antes de casarse serán la vergüenza máxima, ya no serán mis hijas y su papá las echará de la casa; cuidado con andar maquillándose o poniéndose perfume para andar atrayendo a los hombres como moscas, ustedes siempre señoritas”.

De acuerdo a la especialista, su paciente creció con todas estas restricciones. Ella le dijo: “Un día conocí en la casa de una amiga a un muchacho que me encantó, sentí que todo mi cuerpo se estremecía, no sabía lo que me pasaba y cada vez que lo veía, sentía que un calor recorría todo mi cuerpo hasta llegar a mis genitales. Él me invitó al cine una noche y yo asustadísima, mentí en mi casa y acepté la salida”.

“Al dejarme cerca de mi casa, se despidió con un beso en la boca. Yo casi me desmayé de la emoción que sentí. Para mala suerte mi papá estaba llegando a la casa en su auto y me vio. Después de interrogarme y castigarme, decidieron internarme en colegio para señoritas, sin tener la posibilidad de salir más que para año nuevo y navidad”, prosiguió.

“Así pase mi adolescencia, hasta que a los 18 años, terminé el colegio y ya no quise volver a la casa de mis padres y me vine a Santiago, en donde me acogió una tía, trabajé y estudié. Hace 3 años conocí a mi actual marido, pololeamos 1 año y me pidió matrimonio. Por supuesto llegué virgen a la noche de bodas, siguiendo los principios y enseñanzas recibidos en mi casa. Ahora estoy casada hace 2 años y aún no he podido consumar mi matrimonio”, señaló la chica.

Pilar también habría indicado que cada vez que intentaba tener relaciones sexuales con su esposo se le venían a la mente las frases que le repetía su madre. “Siento que ella me está mirando y juzgando y lo que estoy haciendo es sucio, esto hace que automáticamente se contraigan todos los músculos de mi vagina y ella se cierre como un candado”, habría confesado la joven a Odette.

La especialista señaló que la mujer decidió someterse a terapia para lidiar con sus pensamientos fóbicos, frente al erotismo y aprender a relajar su musculatura vaginal frente al intento de penetración, pasando por varias etapas hasta llegar al coito.

“Le explique a Pilar que el testamento tiene un 100% de éxito y que lo único que necesitamos de ella y de su marido, es que acudan a las sesiones y sigan las instrucciones”, afirmó.

¿Qué es vaginismo?

Cabe destacar que el vaginismo es una contracción involuntaria de la musculatura del tercio externo de la vagina, frente al intento de penetración vaginal. La mujer trata de relajar, pero no lo logra por temor a que le duela, es una reacción refleja.

Aunque tiene otras causasde tipo biológico, se produce generalmente en mujeres con fobia a la penetración, que tienen pensamientos erróneos en cuanto a la sexualidad, además de “temor a introducirse un tampón, un dedo y menos un pene en la vagina, pánico al ginecólogo y nunca se han mirado su zona genital, pues piensan que es sucio y malo”, según explicó Freundlich anteriormente a BioBioChile.

La especialista manifiesta que lamentablemente no existen cifras en torno a cuántas mujeres tienen esta disfunción en Chile, pues es un secreto que se mantiene en pareja, pero de quienes consultan, alrededor de un 17% sufre este problema. Según Odette, en general se trata de mujeres jóvenes, que esperan unos 4 años antes de consultar.

De acuerdo a la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Los principales síntomas de este padecimiento son:

- Penetración vaginal difícil, dolorosa o imposible durante la relación sexual.
- Dolor vaginal durante la relación sexual o un examen pélvico.

“Las mujeres con vaginismo suelen tornarse ansiosas ante las relaciones sexuales. Sin embargo, esto no quiere decir que no puedan excitarse sexualmente. Muchas mujeres con esta afección pueden tener orgasmos cuando se estimula el clítoris”, explican desde el organismo.

De hecho, desde la misma entidad indican que las causas suelen ser “un trauma o abuso sexual pasado, factores psicológicos o antecedentes de incomodidad con las relaciones sexuales”.

Odette dice que la buena noticia es que esta disfunción si tiene solución, por lo que recomienda visitar un especialista en el tema.

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