Notas
¬ŅCu√°l Halloween? Aguante la Cruz de Mayo
Publicado por: Daniel Medina
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Huelga decir que Halloween es una fiesta que se ha expandido con un desmedido √©xito entre los menores desde los albores de los 90. Las noches del 31 de octubre se colman de peque√Īos en las calles √°vidos de glucosa y de pacientes padres que se toman la molestia de acompa√Īar a los ni√Īos, avocados a acaparar dulces a costa de desgastar sus nudillos golpeando la mayor cantidad posible de puertas.

Algunos jefes de hogar son precavidos y adquieren confites para repartir a los peque√Īos disfrazados, aunque otros simplemente prefieren desafiar el mandato de la tradici√≥n a√ļn en pa√Īales y cierran la puerta en la nariz de los solicitantes, arriesg√°ndose a represalias contra el frontis de sus hogares.

Cost√≥ tiempo para que algunos vi√©ramos esta festividad sin gru√Īir ante la combinaci√≥n c√©ltico-estadounidense-chilena. Y si bien Halloween ya no tiene freno por la apabullante aceptaci√≥n que ha tenido entre los sus principales beneficiarios y la conveniente estrategia comercial derivada, no dejo de extra√Īar tiempos en que se pod√≠a respirar algo m√°s de aire local en otras instancias.

En la actualidad, la celebraci√≥n de la Cruz de Mayo ya no adquiere la misma fuerza que ten√≠a antiguamente al avecinarse el tercer d√≠a del quinto mes. La tradici√≥n, para variar, fue importada, en un intento de los colonizadores por “viralizar” el cristianismo entre los nativos que no entend√≠an un √°pice de espa√Īol.

Posteriormente la costumbre deriv√≥ en una competencia descarnada entre los abanderados de cada poblaci√≥n que, luego de efectuar sus recorridos, coronaron sus haza√Īas con piras -fogatas- visibles desde varios puntos. En Yumbel, por ejemplo, recuerdo que desde los cerros el espect√°culo pod√≠a observarse multiplicado pr√°cticamente en todas las calles del pueblo.

Pese a la nostalgia que me pueda provocar el ver cómo se apaga lentamente una costumbre de la cual soy testigo desde que tengo uso de razón, no quiero caer en la hipocresía de la defensa a ultranza de las tradiciones criollas. El chovinismo de smartphone simplemente no me va.

Sin embargo, si me lo preguntan, prefiero mordisquear una papa asada en una fogata a partirme los dientes con un caramelo. Prefiero las tonadas y la producci√≥n de los grupos compuestos por adultos y ni√Īos en un espect√°culo transversal a enfrentarme eventualmente con potenciales v√°ndalos que no recriminar√°n contra la “casa de los mezquinos” y “de los cagaos”, sino que se desquitar√°n arrojando huevos o pintura.

Supongo que los indígenas habrán pensado lo mismo en su tiempo de la Cruz de Mayo.

URL CORTA: http://rbb.cl/7idg
Tendencias Ahora