“¡Foto!”. De seguro al escuchar esa palabra, automáticamente muestras tu mejor ángulo y esbozas una sonrisa. Algo similar ocurre cuando le pones un celular en frente a un niño.

Un estudio de 2018 publicado en la revista Developmental Psychology, reveló que a los menores les empiezan a importar las opiniones ajenas, alrededor de los catorce meses de vida.

Según destaca el diario electrónico New York Times, dicho estudio reveló que los niños actuaban para ganarse la aprobación del experimentador.

“Comunicamos continuamente a los demás lo que es agradable, valioso y digno de elogio, y los niños, incluso a una edad muy temprana, usan los valores que colocamos en los objetos para guiar su comportamiento“, explicó la doctora en Psicología Sara Botto, autora principal del estudio.

Asimismo, advirtió que tomarle demasiadas fotografías a tu hijo para “documentar los recuerdos”, podría convertirse en una acción dañina.

En ese caso, si los padres, ya sea verbalmente o en comentarios en las redes sociales, usan las imágenes para resaltar la ropa del niño o para emitir juicios sobre su apariencia, entonces les están comunicando al niño una forma errónea de validación.

Por ese motivo, es fundamental estar consciente de qué mensaje se transmite y cómo su hijo podría interpretarlo. “Los niños son muy buenos para captar las señales sociales de lo que es importante y lo que no”, explicó la especialista.

Los niños desarrollan su sentido de sí mismos a partir de muchas interacciones, por lo que la forma en que experimentan su vida a través de una pantalla, pueden moldear su identidad junto con muchos otros factores“, explicó Anders Albrechtslund, doctor en Psicología, y profesor asociado de la Universidad de Aarhus en Dinamarca.

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Respeta su privacidad

“Al contrario de lo que algunos piensan, los niños pequeños son muy conscientes de la necesidad de tener espacios privados”, destaca Tonya Rooney, profesora de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Australiana.

“Por ejemplo, pueden pedirle a alguien que no les tome una fotografía o sentir resentimiento por la intrusión de una cámara en su tiempo de juego privado”, describe la experta.

Si bien al principio los niños pueden sentirse emocionados de verse en redes sociales, con el transcurso del tiempo, tendrán que lidiar con la complejidad adicional de un historial de fotografías que tal vez no los representa.

“Pero esto no es necesariamente algo negativo, y puede ser algo que use para discutir con su hijo – ¿cómo se sienten acerca de cómo están siendo representados? ¿Cuál es la diferencia entre una imagen y la realidad?”, añade.

Toma las fotos a conciencia

De acuerdo a los expertos, no es recomendable tomar el celular y sacar fotografías sin ton ni son. Es necesario buscar momentos significativos para el niño, y siempre poniéndole atención a su actitud.

“Si podemos recordar esto, y no pensar en los niños pequeños como pasivos y sin sentido de sí mismos o de la privacidad, entonces esto puede guiar un enfoque más reflexivo para documentar y compartir la vida de los niños”, finaliza Rooney.