“Estoy tan gorda, tengo que bajar de peso” o “Me veo gordo con estos jeans”, son frases que en ocasiones algunas personas dicen cuando se miran al espejo.

Sin bien criticar tu cuerpo en presencia de tus hijos puede parecer una acción cotidiana e inofensiva, debes considerar que podría afectar su autoestima.

Esto debido a que los niños pueden internalizar esa “conversación corporal negativa”, y empezar a pensar o decir cosas similares sobre ellos mismos.

“Sabemos que los niños aprenden escuchando y mirando. ¡Piensa en las veces que has visto a tus hijos copiar algo que dijiste o hiciste! No es diferente para los mensajes sobre cuerpos”, plantea Amy Slater, profesora asociada y codirectora del Centro de Investigación de Apariencias de la Universidad del Oeste de Inglaterra, Bristol, al diario electrónico Huffington Post.

En este contexto, explica que los padres influyen en la forma en que sus hijos piensan sobre sus cuerpos de varias maneras. “Estos incluyen los sentimientos, actitudes y conversaciones que tienen sobre sus propias apariencias”, plantea la experta.

Del mismo modo, hablar negativamente sobre tu cuerpo, puede generar en los niños una alimentación menos consciente y más desordenada.

Así lo explica Claire Mysko, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación, al diario electrónico, enfatizando en que la insatisfacción por su cuerpo, puede persistir hasta la edad adulta.

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Habla de tus virtudes y no de tu defectos

“Este tipo de autocrítica envía el mensaje de que la apariencia es más importante que el carácter”, advierte Mysko. “Los padres deben intentar alentar a sus hijos a valorar aspectos de sí mismos que no están relacionados con la apariencia, como ser un buen amigo”, ejemplifica Slater.

De este modo, en vez de concentrarte en tu apariencia, intenta destacar tus virtudes y las de tus hijos. También es necesario aclarar que el peso o la apariencia física no son los aspectos más importantes de la identidad.

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Contrarresta el mensaje dañino

Ashley Kroon Van Diest, psicóloga pediátrica del Nationwide Children’s Hospital, añade que para contrarrestar ese mensaje dañino, es recomendable destacar otros aspectos de tu cuerpo y sus funciones.

“Mis piernas son tan fuertes que me permiten andar en bicicleta”, “Estoy agradecido por mis brazos porque me permiten para darte abrazos”, “Mi nariz me deja oler aromas tan increíbles”, ejemplifica la especialista.

Si tus hijos se expresan negativamente sobre sus cuerpos, puede ser necesario que consultes con un terapeuta profesional para mejorar su autoestima.

“Anima a tus hijos a pensar en características no basadas en la apariencia que les gusten y aprecien”, explica Kroon Van Diest, señala que este problema puede afectar tanto a los niños como a las niñas.