Sociedad
Miércoles 29 mayo de 2019 | Publicado a las 10:54 · Actualizado a las 13:23
La sombra mortal que cuelga de la cumbre de Everest
Por Denisse Charpentier
La información es de Agence France-Presse
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Con el regreso de las nubes y los vientos helados de fuerzas huracanadas al Monte Everest como todos los a√Īos, surgen preguntas sobre c√≥mo controlar los ascensos a la cumbre m√°s alta del mundo luego de la temporada m√°s mort√≠fera en a√Īos.

Una media de cinco monta√Īistas muere cada a√Īo en los estrechos y helados pasos con poco ox√≠geno hacia el pico de 8.848 metros. Esta temporada, once personas murieron en sus traicioneras pendientes, donde los monta√Īistas han hecho fila a veces por horas esperando su turno para llegar a la cima.

Mientras se reparten las culpas por estas tragedias, estos son algunos de los problemas que enfrenta la lucrativa industria del Everest, y sus posibles soluciones.

Días de cumbre

A pesar de que el n√ļmero final a√ļn no ha sido dado a conocer, el n√ļmero de personas que hicieron cima en el Everest en 2019 podr√≠a superar el r√©cord de 807 del a√Īo pasado.

Nepal emitió 381 permisos por 11.000 dólares cada uno para la temporada de primavera, y al menos otros 140 fueron otorgados en la ladera norte en Tíbet.

La mayor√≠a de los monta√Īistas son escoltados por al menos un gu√≠a nepal√≠.

Pero la afluencia ha hecho que se agolpen multitudes en algunos cuellos de botella en el camino, en especial luego de que el mal tiempo cortase el n√ļmero de d√≠as para intentar el ascenso.

En 2018, el clima ayud√≥ y la ventana para llegar a la cima estuvo abierta once d√≠as, pero este a√Īo los terribles vientos redujeron esa cifra a menos de seis.

Cinco personas murieron en 2018. Este a√Īo fueron nueve monta√Īistas del lado nepal√≠ y dos del lado tibetano.

Nirmal Purja, que escaló seis picos de más de 8.000 metros en apenas 31 días esta temporada, dijo que la ruta a la cima debería ser establecida con anticipación para facilitar el tráfico.

Pero Ang Dorji Sherpa del Comit√© Sagarmatha de Control de la Contaminaci√≥n, que vigila la apertura de la parte baja de la ruta, dijo que el foco debe estar en limitar el n√ļmero de monta√Īistas, ya que es el clima el que dicta cu√°ndo se pueden colocar cuerdas.

Manejo de la multitud

As√≠ como la playa se llena el primer d√≠a del verano, la cresta de la cumbre del Everest estaba repleta con m√°s de 200 monta√Īistas el 22 de mayo cuando fue reabierta luego de mal tiempo.

Los equipos esperaron horas con temperaturas heladas para ascender a la cima y descender. La espera aumentó el riesgo de congelamiento, agotamiento y mal de altura en una región con escaso oxígeno.

El atasco en la llamada “zona de la muerte” fue responsable de al menos cuatro muertes este a√Īo.

El monta√Īista indio Aditi Vaidya dijo que una hora de espera es potencialmente mortal.

“All√≠ es donde la mayor√≠a de la gente sufre de congelamiento. Porque si no caminas, si no te mueves, tu cuerpo no est√° caliente, tienes fr√≠o y no importa que hayas comprado el mejor equipamiento de monta√Īa. No creo que nada, nada hecho por el hombre, pueda combatir a la naturaleza”, explic√≥.

Gyanendra Shrestha, oficial de enlace del gobierno en el campamento base del Everest, afirm√≥ que los monta√Īistas est√°n demasiado apresurados cuando se abre la ventana de ascenso.

“Si hubiese coordinaci√≥n entre los equipos, y los monta√Īistas se hubiesen separado en el tiempo, no habr√≠amos tenido semejante aglomeraci√≥n”, asegur√≥ Shrestha.

Reclutas inexperimentados

Muchos monta√Īistas dijeron que hab√≠a demasiados novatos sin experiencia, movi√©ndose demasiado lento y arriesgando sus vidas y las de los otros.

“Vi alpinistas que necesitaban a sus gu√≠as incluso para calzarse sus zapatos y camprones”, afirm√≥ un monta√Īista.

Ha habido pedidos al gobierno para que limite el n√ļmero de permisos o establezca un criterio para permitir subir a la monta√Īa.

Pero Damian Benegas, que ha guiado equipos en el Everest por casi dos d√©cadas, dijo que “limitar los permisos no cambiar√° la calidad de los alpinistas”.

“Los operadores saben m√°s y deben establecer un est√°ndar de a qui√©n llevar√°n arriba en la monta√Īa”.

Operadores baratos

El boom del Everest ha hecho del monta√Īismo un negocio lucrativo desde que Sir Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay hicieron cima por primera vez en 1953.

Por entonces se trató de una gran expedición, pero hoy en día se puede conquistar el Everest por tan poco como 30.000 dólares, y unos pocos pagan más de 65.000.

El recorte de los costos lleva a guías menos calificados, equipamiento de menor calidad y pobres medidas de seguridad.

Mientras el n√ļmero de monta√Īistas se ha duplicado en una d√©cada, el de sherpas no ha seguido ese paso.

Los reclutas sin preparación que a menudo sólo habían llevado equipamiento hasta los campamentos más altos ahora están encargados de hacer cima con clientes.

“El gu√≠a tiene que saber cu√°ndo volver, incluso si el cliente insiste en seguir subiendo”, concluye Tashi Sherpa, un gu√≠a de monta√Īa con certificado internacional.

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