Tras permanecer desaparecidos durante casi 74 años en las profundidades del océano Atlántico, hallaron los restos de un avión que protagonizó uno de los accidentes más trágicos e influyentes en la historia de la aviación.
Se trata del vuelo 526A de Pan American World Airways que despegó desde San Juan, Puerto Rico, hacia Nueva York un Viernes Santo de abril de 1952 y que duró menos de nueve minutos debido a una falla en sus motores.
Hallan avión perdido por 74 años
Si bien el piloto logró realizar un amerizaje de emergencia y salvar inicialmente a las 69 personas a bordo que sobrevivieron al impacto con el agua, la tragedia ocurrió minutos después debido al pánico, la confusión y las barreras idiomáticas.
Según reveló la historia contada por The New York Times, muchos pasajeros permanecieron sujetos a sus asientos porque no comprendieron las instrucciones para abandonar la aeronave, mientras que otros se negaron a lanzarse al mar por temor al fuerte oleaje y a la presencia de tiburones.
Luego de que el fuselaje comenzara a hundirse tras desprenderse la cola del avión, 52 personas murieron ahogadas. El piloto se salvó y contó durante la investigación que incluso tuvieron que lanzar a personas por la fuerza para “salvarles la vida”.
El desastre marcó un antes y un después para la industria aeronáutica, dice el medio citado, ya que en ese entonces no existían las normas que ahora obligan a la tripulación a dar instrucciones de seguridad antes del despegue o aterrizaje.
No hay cuerpos, aseguran
Los restos del avión fueron encontrados a unos 600 metros de profundidad y cerca de ocho kilómetros de la costa de Puerto Rico el pasado 2 de julio, en una noticia que causó impacto en los familiares de los pasajeros ya dados por muertos, pues no hay indicios de sus cuerpos.
Las imágenes difundidas por Discovery Channel muestran gran parte del fuselaje aún intacto, incluyendo el característico logotipo de Pan American.
Russ Matthews, presidente y cofundador de la organización sin ánimo de lucro Air/Sea Heritage Foundation, dijo en una entrevista recogida por el medio que el agua donde se hundió el avión era demasiado profunda para que los buzos pudieran llegar a los restos.
Para poder llegar hasta el fuselaje del avión se usó una sonda que puede costar hasta 12 millones de dólares y que puede llegar a los 6 mil metros de profundidad. “Es lo más cerca que estaré jamás de viajar en el tiempo”, dijo Matthews.