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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Claudio Saavedra, chileno de Cerro Navia, compartió su vida con extranjeros en Chile hasta que conoció a Anne Schauss. Tras un café casual, se enamoraron y viajaron por Chile. Decidieron vivir juntos en Alemania, donde enfrentaron desafíos como el cáncer de Anne. Superaron obstáculos, valorando lo esencial de la vida.

Claudio Saavedra siempre tuvo el “bichito” de conocer cómo se vivía en otros países. Justamente en su departamento de Providencia, Claudio conoció a muchos extranjeros de diferentes latitudes. “La mayoría eran de Europa, de España, Dinamarca y Alemania”, puntualiza el chileno a BBCL.

“En ese tiempo yo alquilaba una habitación y no era tan masivo el arrendar una pieza”, remarca. “Por más de 15 años, estuve compartiendo departamento con gente de otros países”, sostiene Claudio que es oriundo de Cerro Navia.

Así pues, el chileno señala que “yo viví con muchos alemanes y es superchistoso, por que decía que no iba a tener una pareja alemana”. “Como que no eran mi onda los alemanes”, expresa Claudio a la presente redacción.

Esto claro, terminó cuando conoció a Anne Schauss, una estudiante de Geografía que vino a Chile a realizar un intercambio en 2013.

Según recuerda el cerronavino, una amiga de Anne le solicitó alquilar una habitación con un año de anticipación. Así pues, luego que la alemana llegara a Chile, ella invitó a Claudio a tomar un café un viernes. En el intertanto, una amiga española que vivía con él, lo instó a ir para deshacerse de los prejuicios en torno a los ciudadanos alemanes que tenían fama de estructurados.

“Al final, esa chica alemana estaba con dos amigas, entre ellas, mi futura mujer”, detalla.

“Cuando la conocí, las otras amigas se quisieron ir y yo la invité a la Piojera a tomar un terremoto y después nos fuimos a Bellavista a bailar y luego terminamos la noche en un after”, agrega con emoción.

“De ahí estuvimos varios meses saliendo como amigos, hasta que se iba a ir, recién ahí ya me dijo que quería estar conmigo”, expresa Saavedra. “Después nos fuimos a mochilear dos meses al sur de Chile. Le mostré el sur y ahí le encantó y luego se devolvió a Alemania”. “Estuvimos un año y medio a distancia”, indica Claudio.

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Después de viajar a verla, recién en el 2015, ambos decidieron dar el siguiente paso en su relación. “Ella después volvió a Chile y se fue a vivir conmigo”, cuenta Claudio a BioBioChile.

“Creo que por ahí enganché porque soy superrelajado y a ella le gusta viajar y que todo sea más espontáneo”.

Con respecto a las diferencias culturales entre Alemania y Chile, Saavedra es claro en señalar que los europeos son muy estructurados.”Si queremos invitar a amigos, los invitamos y los alemanes no, pues primero se organizan, porque uno no puede invitar de un día para otro en la misma semana, ellos tienen todo en un calendario. Por ejemplo, para los cumpleaños te avisan tres meses antes”.

El amor de una familia

Trece años después, el matrimonio tuvo dos hijos, Milan y Emma, y ahora todos viven en Bensheim, una ciudad cercana a Frankfurt.

No obstante, a pesar de estar a 20 horas de Chile, la familia siente a Chile bastante cerca, ya que incluso la madre de Claudio, Claudina, llegara a visitar a sus nietos en pocos días más.

Bensheim que es una pequeña ciudad alemana con más de 41 mil habitantes, mientras la comuna de Santiago tiene más de 13 veces esa población, ofrece una vida muy tranquila para esta familia compuesta por un chileno y una alemana.

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“Siempre me traigo cosas de Chile para cocinar, como yo estoy a cargo de los niños, porque yo trabajo en la mañana [como profesor de fútbol en un equipo femenino]. Como trabajo cuatro horas y de ahí voy a buscar a mis hijos a la escuela. Entonces les cocino porque yo estoy acostumbrado a la comida chilena, entonces mi hijo es fanático del jurel y a mi mujer también le gusta”.

No obstante, el chileno abre su corazón, indicando que “no fue planeado vivir en Alemania”. “Justo cuando nació el Milan fue un poco complicado, porque al año después de que nació mi hijo estaba otra vez embarazada y ahí empezó la pandemia”, revela Claudio.

Con sus hijos todavía muy pequeños, pronto la familia vivió una noticia demoledora: a Anne le habían detectado un cáncer.

En ese sentido, como familia decidieron volver a Europa, con la idea de que su esposa recibiera la atención médica necesaria para intentar salvar su vida. “Entonces ella se vino a Alemania y el embajador que había en ese tiempo me consiguió una visa de reunificación familiar y yo a la semana viajé con mis dos hijos, con mi hija en bracito y mi otro hijo ahí arrancándose por todos lados. Fue todo inesperado”, recuerda.

“Llegamos acá sin departamento, sin muebles, sin trabajo, sin nada. También fue un poco complicado, sin saber lo que iba a pasar, o sea, llegué a vivir acá y miraba a mis hijos con el miedo de que si llegara a pasar algo”.

“Vivimos cosas fuertes, porque su tratamiento fue muy largo”, confiesa el chileno.

Irradiar buena energía

Al pisar suelo alemán, la vida de Claudio se puso cuesta arriba, ya que debía que cumplir con las exigencias que les deparan a los extranjeros. “Fue bien complicado porque apenas llegué, yo no tenía nada preparado para vivir en Alemania, tú para vivir en Alemania por medio de la visa, te exigen un nivel de alemán y yo no sabía nada de alemán”.

“Cuando llegué me mandaron inmediatamente que tenía que hacer un curso de integración que se hacen acá, que son 7 meses donde vas todos los días a aprender alemán por 5 horas”.

“Yo pensaba: ‘¿Cómo me mandan a un curso si mi mujer se está muriendo?’”. Así pues, el chileno detalla que “hice mi curso con varias pausas, ahí empecé con problemas con mi visa”.

“Luego volví a Chile por tres meses y cuando volví a Alemania, pensaba que estaba yéndome bien, o sea, estaba acostumbrándome un poco y había vuelto a hacer mi curso de integración”, señala Claudio Saavedra.

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“En ese momento, murió mi papá así muy repentino en Chile, entonces la noticia fue chocante los primeros años porque no pude ir a su funeral”. Después de la muerte de su padre Valentín, quien en su honor su hijo, se llama Milan Valentín, Claudio pasó por un difícil trance. “Justo tenía mi examen que tenía que aprobar de alemán, que al final no lo aprobé. Y ahí me obligaron a repetir otra vez el curso de alemán que quedaba en otra ciudad”.

En ese sentido, paulatinamente la salud de Anne Schauss, empezó a mejorar tras un tratamiento experimental contra el cáncer. “Ella se puso bien y empezó a trabajar, mientras yo me empecé a dedicar a mis hijos”.

“Mucha gente nos dice que irradiamos buena energía”, complementa el chileno, que mantiene un Instagram donde cuenta sus aventuras en Bensheim.

Así pues, también Claudio declara a BBCL que “con lo que vivimos, nos dimos cuenta de lo que es realmente importante en la vida”, reflexiona. “Pude estar superdepresivo con la enfermedad de mi mujer, por dejar todos mis amigos y dejar Chile de un día para otro. Pero tuve que permanecer positivo por mis hijos, para que ellos no sintieran esa tristeza”.

“Mi mujer se la jugó mucho en salir adelante por los niños y por mí”, rememora el chileno.

La felicidad de vivir en Bensheim

“Mi hijo se va solo en la mañana desde los 6 años”, detalla Claudio a BBCL sobre su vida en el país europeo. Es más, comenta que “es un poco chocante para uno, todos me dicen: ‘No, pero yo lo voy a dejar’”.

Aunque para el chileno, lo importante es que al vivir en una ciudad realmente pequeña, puede mantener esta rutina, sin el miedo de que pase algo. “Claro, todos hablan de integrarse, si vas a un país no puedes imponer tus miedos al país”, se pregunta Saavedra que señala que Bensheim se parece a Puerto Varas. “Es pequeñito y alrededor es todo campo”.

“Yo vivo en la zona donde hay más cerro, más bosque y eso le gusta a mis hijos”, puntualiza. “Aquí la gente tiene la costumbre de almorzar el domingo y luego salen a caminar”, indica.

“Los viejitos de verdad disfrutan, porque aquí en Alemania cuando tú tienes hijos, los papás no te ayudan mucho, porque los papás te dicen: ‘Oye, yo ya crié porque tú sales a beber y ves a los adultos mayores disfrutando’”. “Todos los que tienen hijos no pueden salir, porque nadie les cuida a los hijos”, afirma Claudio.

Así las cosas, Claudio Saavedra expresa que al contrario de muchas familias alemanas, ellos salen mucho con sus hijos a las fiestas del pueblo. Eso sí, con los años ha notado que en Chile, hay una energía diferente al estar siempre con la familia, como son los asados y los cumpleaños, celebraciones que no tiene el mismo espíritu en la tierra germana, explica a BBCL.

“Yo me acuerdo cuando fuimos hace dos años, llegamos justo a Cerro Navia y mi familia me espero con cocimiento, con mariscos y carne y mi hijo estaba fascinado, además justo había un pasacalle que andaba bailando la Tirana”, recuerda Claudio.

En este contexto de cercanía, el chileno relata que “en la plaza de la población, había una fiesta grande, donde vendían de todo y mi hijo estaba fascinado y me acuerdo que volvimos a la casa y mi hija me decía: ‘Papá, esto es Chile’. Y le respondo: ‘Sí, esto es Chile’ Y me miro diciendo: ‘Aquí quiero vivir’”.