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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un investigador del Instituto para los Problemas de Seguridad de las Centrales Nucleares (ISPNPP), Anatolii Doroshenko, realiza mensualmente un peligroso recorrido bajo el reactor 4 de la Planta Nuclear de Chrenóbil. En zonas con altos niveles de radiación, analiza material nuclear para prevenir problemas futuros de estos residuos nucleares.

Una curiosa entrevista está dando la vuelta al mundo; se trata del testimonio de Anatolii Doroshenko, investigador del Instituto para los Problemas de Seguridad de las Centrales Nucleares (ISPNPP), de Ucrania.

De acuerdo con la BBC, este hombre tiene “el trabajo más peligroso del mundo”, ya que una vez al mes recorre el área subterránea bajo el reactor 4 de la Planta Nuclear de Chernóbil, donde ocurrió la fatal explosión que pasó a la historia en 1986.

En concreto, Doroshenko y sus colegas tienen que bajar unos 10 metros de profundidad para chequear los centros de control y monitoreo que sobrevivieron a la explosión y siguen allí, cubiertos de contaminación y muy altos niveles de radiación.

“Es como un gran laberinto bajo el reactor”, le dijo al medio británico, “el miedo te ayuda a mantener el control y seguir las indicaciones para asegurar bajas dosis de radiación”.

Si te acostumbras al miedo, comienzas a ignorar que estás rodeado de radiación. Cualquier cosa, un guante, una pieza de metal, puede estar contaminado, aunque no lo notes”, comentó después.

Solo 4 minutos para sobrevivir

Su trabajo consiste en revisar estas zonas subterráneas, recorriendo los pasillos para recoger datos, instalar medidores de radiación, tomar muestras y monitorear el estado del material nuclear que sigue allí.

Estos chequeos son muy importantes para asegurar que toda esta contaminación siga estable y no haya problemas en el futuro con estos desechos, o que estos riesgos puedan anticiparse.

En algunas zonas de su habitual recorrido, los niveles de radiación son tan altos que, incluso con protecciones, debe completar sus tareas en menos de 4 minutos para evitar daños. También hay otros lugares donde está prohibido detenerse.

“Aquí todos los científicos sabemos dónde podemos trabajar y dónde no”, explicó. Para guiarse, tienen mapas de contaminación que indican qué lugares son más peligrosos.

“Si pudiéramos tomar muestras del reactor destruido, podríamos determinar con precisión su nivel de riesgo nuclear. Pero está bajo una enorme capa de hormigón y el acceso humano es imposible. Por eso realizamos mediciones, para comprender qué procesos ocurren en el combustible nuclear”, dijo Doroshenko.

Reactor 4 de Chernóbil
Reactor 4 de Chernóbil | Wikimedia Commons

Enfrentando el trabajo más peligroso del mundo

Allí en las profundidades también hay formaciones de corio, un material parecido a la lava que se forma en el núcleo de un reactor nuclear cuando ocurre un accidente de fisión.

Uno de los residuos más peligrosos es la “pata de elefante”, una masa extremadamente radiactiva que se encuentra en el sótano del reactor 4.

Si bien los residuos más letales del desastre de Chernóbil están bien cubiertos, parte del corio se ha filtrado a otras zonas. Para entrar al monitoreo, usan varias capas de protecciones y un respirador FFP2 con válvula, que filtra más del 90% de las partículas que respiran.

Doroshenko contó que estar allí le produce “un estado eufórico”, pero que en realidad no es tan malo como parece. “Lo principal es no entrar en pánico, el pánico te lleva a cometer errores”, reflexionó.

Pata de elefante de Chernóbil
US Department of Energy

También aclaró que hoy en día existen muchos mitos sobre la planta nuclear, por lo que “a menudo se le demoniza, pero no es tan aterrador como muchos intentan presentarlo. Cuando estás ahí, te das cuenta de que es una estructura creada por el ser humano. Comprendes que este espacio requiere vigilancia y supervisión constantes”.

Para salir, deben pasar por varios puntos de control para descontaminarse. “Si personas como nosotros dejamos de bajar ahí se iniciará un proceso incontrolado, y eso es peligroso”, planteó.

Por su parte, dijo que continuará haciendo su trabajo y que por el momento no ha pensado en retirarse. “Es un trabajo duro”, concluyó, “Chernóbil no debe ser olvidado”.