Una niña de tan solo 12 años recibió quimioterapia de forma innecesaria tras ser diagnosticada erróneamente por su equipo médico en Inglaterra. Sus padres aseguran que este error arruinó su infancia.
Faye Condon se sometió a seis rondas de este invasivo tratamiento luego de que los médicos la diagnosticaran erróneamente con una enfermedad autoinmune.
Según consigna People, su madre comenzó a sospechar que algo no estaba bien cuando notó que su hija no corría ni saltaba tan bien como otros niños de su edad.
Esa preocupación la llevó a consultar con especialistas y, tras evaluar los síntomas y realizar diversos exámenes, un equipo médico la diagnosticó con dermatomiositis juvenil (JDM) cuando tenía cinco años, de acuerdo con la agencia británica SWNS. Según Clínica Mayo, esta enfermedad provoca erupciones cutáneas y debilidad muscular.
Niña recibió innecesariamente quimioterapia tras error de diagnóstico
A raíz de ese diagnóstico, Faye comenzó un tratamiento con medicamentos y quedó bajo seguimiento médico. Sin embargo, Christina, su madre, aseguró que nunca mostró mejorías.
Ante ello, insistió en que le realizaran más exámenes. Según relató al medio, “todas las pruebas” para confirmar la enfermedad autoinmune dieron resultado negativo y ninguna respaldaba el diagnóstico de JDM.
Además, dijo que una biopsia muscular sugería una enfermedad muscular congénita, pero que los médicos la “pasaron por alto”.
Como consecuencia, Faye pasó siete años sometiéndose a seis rondas de quimioterapia, inyecciones en su hogar y otros procedimientos, antes de que su madre decidiera buscar una segunda opinión en otro centro de salud.
Fue entonces cuando le diagnosticaron distrofia muscular de Emery-Dreifuss tipo 2. Según Clínica Mayo, el EDMD provoca rigidez muscular y debilidad con el tiempo.
“Si hubiéramos tenido el diagnóstico correcto hace siete años, cuando Faye podía caminar, podríamos habernos ido de vacaciones y habernos divertido más con ella antes de que estuviera en silla de ruedas”, dijo Christina a SWNS.
Hoy su vida corre peligro
“Pusimos nuestras vidas en pausa porque siempre nos decían que iba a mejorar“, agregó.
La mujer sostuvo que lo que su hija necesitaba desde un principio era un análisis de sangre con pruebas genéticas específicas, pero que el equipo médico del primer hospital nunca lo solicitó.
“Esos médicos arruinaron toda la infancia de mi niña. Me siento tan decepcionada por todos“, expresó la mujer.
Actualmente, Christina aseguró que Faye está perdiendo el uso de sus piernas debido a la enfermedad. Además, describió a su hija como una “bomba de relojería”, ya que, según explicó, su corazón podría dejar de funcionar “en cualquier momento”.