Luego del asesinato de una inspectora de 59 años en Calama a manos de un estudiante de 18 años, los colegios están enfrentando una ola de amenazas de tiroteos por parte de sus propios estudiantes, lo que ha activado protocolos de seguridad y ha levantado las alertas de autoridades y familias.
El asesinato de María Victoria Reyes, inspectora del Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, hizo visible una problemática latente en los colegios: la salud mental de niños y jóvenes.
En medio del violento episodio, que también dejó a una paradocente y dos estudiantes afectados, los colegios han visto cómo los propios adolescentes de manera anónima han dejado avisos sobre tiroteos y mensajes de odio entre sus pares en las instalaciones de establecimientos a lo largo del país.
Ante esta seguidilla de alarmantes anuncios, ¿cómo deben actuar los padres, y cómo deben conversar el tema con sus hijos?
Tendencias de avisos de tiroteos y mensajes de odio en colegios
Luis Pino, director de la carrera de Psicología Universidad de Las Américas explica a BioBioChile que la seguidilla de actos violentos se da a raíz de una conducta de imitación entre ciertos grupos de jóvenes.
“Existe un efecto de imitación respecto de ciertos hechos de violencia en el sentido de que existía de manera latente un grupo de jóvenes que ven plausible o que ven dentro de su espectro de funcionamiento el resolver problemas de manera violenta”, explica.
A esto último complementa que “la alta exposición mediática respecto a esto, las diversas declaraciones respecto a este fenómeno produce una desensibilización respecto de lo aversivo que significan los hechos violentos y, por lo tanto, esta desinhibición respecto de la violencia se ve reforzada por ser un hecho de alta connotación pública“.
Por lo tanto, esta exposición también va a significar que los jóvenes estén altamente ansiosos a la búsqueda de visibilidad en los medios de comunicación.
“Por lo tanto, van a aumentar las amenazas, los intentos de realizar una conducta similar para tener connotación y luego es viralizado entre sus pares como un juego, como una atribución de poder o como simplemente una amenaza real y posible para tener mayor atribución de poder y mayor credibilidad frente a sus pares“, afirma el experto.
Aumento de violencia pospandemia
De acuerdo a Stephanie Geyewitz, psicóloga infanto-juvenil de RedSalud,la violencia en los establecimientos educacionales se ha desatado como fenómeno pospandemia y aumentó en gran medida por el exceso de uso de pantallas.
“El problema de fondo son los graves cuadros de salud mental que están afectando a los adolescentes hoy: hay mucha soledad infantil, padres con extensas jornadas laborales, niños sin supervisión adulta que consumen contenido no apto para su edad”, explica a BioBioChile la experta.
“Esa soledad ha derivado en cuadros depresivos y ansiosos que no están siendo atendidos y que, en algunos casos, ya presentan síntomas más severos, como alucinaciones o estados cercanos a la psicosis”, complementó.
En ese sentido, Geyewitz afirma que estos comportamientos de violencia no son un “llamado de atención, sino un problema de salud mental que los adultos responsables no están viendo”.
“Las familias no consultan cuando aparecen las primeras señales, las normalizan, y cuando finalmente llegan al psicólogo, el cuadro ya es bastante crónico”, sentenció.
Consejo de un psicólogo a padres
Por lo mismo, ante la ola de violencia, la experta aconseja a los padres que “lo primero es enseñarles que todo se puede resolver conversando, sin dejarse llevar por las emociones“.
“Ser concretos, justos y ponerse en el lugar del otro: si nos equivocamos, preguntarse cómo nos gustaría que nos trataran. Educarlos en la resolución de conflictos desde la razón, recordándoles que la violencia solo genera más violencia —un círculo que solo se rompe reaccionando de manera diferente-. Si un compañero golpea, golpear de vuelta no resuelve nada; solo perpetúa la agresión”, aconseja la experta.
Por su parte, ante una situación difícil, la indicación de la psicóloga es dialogar o acudir a un adulto responsable que pueda tomar las medidas necesarias.
“Y no solo cuando el problema es propio: hay que fomentar que los jóvenes también pidan ayuda por sus compañeros. Muchos niños con soledad, adicción a las pantallas o dificultades para comunicarse no son capaces de pedir ayuda solos, y a veces necesitan que un amigo haga ese nexo con un adulto. Esas habilidades socioemocionales que no se desarrollaron son, precisamente, las que hoy les impiden relacionarse bien con sus pares”, aconseja la especialista.
El psicólogo Luis Pino indica que los padres tienen que tener un rol activo frente a las distintas conductas que realizan los hijos, como usar la contingencia para reflexionar y así incluso identificar si ellos mismos pueden ser promotores de violencia o eventualmente pueden ser víctimas de la misma.
“Es muy importante en estas situaciones que este tipo de conversaciones cumpla una triple función”, dice el experto.
A esto último complementa: “Por un lado, se utiliza la contingencia y se cumple un rol activo, en el proceso educativo se refuerza el vínculo entre los hijos y, al mismo tiempo, se refuerza y se cumple un rol complementario al aprendizaje para que uno pueda indagar y conocer en qué están los hijos”.
Asimismo, el profesional indica que es muy importante la asistencia de los padres a los centros educativos, para que conozcan los protocolos, y talleres donde se pueden describir tipos de conductas asociadas a los procesos formativos.
Consejo de una psicóloga a jóvenes
Stephanie Geyewitz también tiene un mensaje directo para niños y jóvenes en el marco de días marcados por la violencia en los colegios.
Ante una situación de violencia, la experta aconseja prevenir, mantener la calma ante hechos violentos y buscar ayuda en un adulto.
“Lo más importante es prevenir y, si se está frente a una situación de violencia —en el patio, en la sala— tratar de escapar. Si el estudiante se encuentra dentro del aula cuando ocurre algo, lo primero es mantener la calma y, siempre que no se exponga al peligro, salir a buscar ayuda. No quedarse como observador: quien permanece en el lugar también puede resultar herido“, explica.
Al igual que recalcó a los padres fomentar la solidaridad entre estudiantes, la experta aconseja a niños y jóvenes estar atentos a sus compañeros.
“Si alguno muestra una conducta extraña, respuestas muy agresivas o un comportamiento fuera de lo normal, hay que avisar de inmediato al profesor, para que el encargado de convivencia o la dupla psicosocial pueda acercarse y evaluar si ese estudiante necesita apoyo“, concluye la experta.
En tanto, el psicólogo Luis Pino invita a los adolescentes a expresar sus sentimientos y no pensar que se trata de un acto de cobardía.
“No se sientan solos, no minimicen lo que sienten, lo que piensen, pedir ayuda no es un acto de cobardía, sino que es un acto de valentía, ya no es debilidad, incluso pedir cuidado es un derecho, sentirse seguro también es un derecho. La violencia no es una salida“, concluye el especialista.