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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una mujer argentina quedó ciega de un ojo tras someterse a un relleno facial, debido a la mala praxis de su médico. El profesional le aplicó un relleno de plasma gel o ácido hialurónico en la zona del entrecejo, provocando un bloqueo arterial y daño irreparable en el nervio ocular. La paciente no fue atendida correctamente, lo que agravó su situación.

Los retoques faciales son procedimientos a los que recurren con frecuencia mujeres que buscan ajustar ciertas imperfecciones. Por lo general, se cumple el objetivo, lo que no fue el caso de una argentina que se sometió a un relleno facial y terminó ciega a raíz del mal trabajo de su médico.

De acuerdo al Diario Constitucional, el médico, cuyo nombre no fue revelado, fue condenado por la justicia de Argentina a pagar una indemnización a la mujer luego de la pérdida irreversible de la visión de su ojo izquierdo por su intervención.

En específico, el profesional le realizó un procedimiento estético en la zona glabelar (del entrecejo), causándole un daño irreparable.

Mujer terminó ciega luego de un relleno facial

Durante el fallo se informó que el profesional aplicó un relleno de plasma gel o ácido hialurónico, sin precisar cuál utilizó, pese a que ambos tratamientos conllevaban riesgos similares.

A causa de esta mala práctica, la paciente sufrió un bloqueo de una de las arterias que irrigan el nervio ocular y/o la retina, lo que la dejó ciega del ojo izquierdo y le causó una reducción de su tamaño, obligándola al uso de una prótesis ocular.

Además, según detalla el medio citado, la fallida intervención le causó una necrosis en la zona y una cicatriz permanente en la frente.

Toda aquella seguidilla de consecuencias se pudo evitar si el médico hubiera actuado de manera correcta en la atención a las molestias de la paciente.

No fue atendida correctamente

Y es que cuando la mujer comenzó a sufrir problemas en la zona de su rostro, el médico no la dirigió de inmediato a un servicio de urgencia, sino que la llevó a su domicilio y le recetó analgésicos. Solo al día siguiente le recomendó una interconsulta. De esta manera pasaron 48 horas cruciales para haber salvado su ojo.

Por lo tanto, pese a la defensa del médico, el fallo acreditó que el profesional actuó de manera negligente y que no le entregó información clara ni le advirtió a la mujer de los riesgos de la operación, por lo que acogió la demanda de daños y perjuicios por “mala praxis médica”.

En consecuencia, el tribunal condenó al médico a pagar una indemnización de 5.769.555 de pesos argentinos, es decir, casi 4 millones de pesos chilenos.