"La Endemoniada de Santiago" es el primer caso de exorcismo del que se tiene registro en Chile, y que incluso fue inspiración para una teleserie.

“- ¿Tengo yo las facultades para echarte?
– Sí
– ¿A qué signo obedeces?
– Al evangelio de Juan
– ¿Por qué atormentas a Carmen?
– Para probar su paciencia”

Diálogo entre el presbítero José Raimundo Zisternas y Carmen Marín, la “Endemoniada de Santiago”.

Cada cierto tiempo, los exorcismos vuelven a dar de qué hablar, ya sea por una película, serie o por algún caso extraño que reviste este tipo de características.

De los casos que hay registro, muchos de ellos terminan en la muerte de los poseídos, como por ejemplo, según recoge la BBC, el de septiembre de 2021, donde una niña de 3 años fue asesinada durante un exorcismo en una iglesia pentecostal de San José, en California. Se dice que le apretaron la garganta y le sujetaron la cabeza de tal forma que se asfixió.

Otro caso que menciona el medio, es el de Anneliese Michel (1976) en Alemania, donde la mujer murió por deshidratación y desnutrición después de casi 10 meses de exorcismos católicos.

En otros, se somete al ritual correspondiente, el que termina con la persona “sanada” de su padecimiento.

Estas situaciones ocurren en todo el mundo y Chile no es la excepción. De hecho, el primer caso en nuestro país del que se tiene registro, es el conocido como “La endemoniada de Santiago”.

Primer exorcismo en Chile: La endemoniada de Santiago

Este exorcismo se remonta a 1857 y fue registrado por el sacerdote José Raimundo Zisternas, quien tuvo a su cargo el caso de Carmen Marín, o también conocida como “La endemoniada de Santiago”.

Su caso se popularizó con la teleserie nocturna de TVN “La Poseída”, que se estrenó en 2015, que lo utilizó como inspiración para su trama principal.

El registro lleva por nombre “Al señor arzobispo por el presbítero Don José Raimundo Zisternas, sobre las observaciones verificadas en una joven que se dice espirituada, acompañada de los informes de varios facultativos que practicaron sus reconocimientos profesionales, esperando en ellos el juicio que han formado sobre semejante fenómeno”.

Primer exorcismo en Chile
Captura Memoria Chilena

Carmen nació en junio de 1838 en Valparaíso. Muy pronto quedó huérfana, por lo que estuvo al cuidado de una tía, quien la envió al campo para que pasara sus primeros años.

A los 12 años, comenzó a presentar síntomas que a muchos les hizo pensar que se trataba de una posesión demoniaca. Primero comenzó con un miedo inexplicable mientras rezaba, luego en sus sueños peleaba con el “diablo” y se levantó a atacar a sus compañeras del Hospicio de las Hermanas de la Caridad de Santiago.

Pruebas a Carmen Marín

Durante el transcurso de seis años, su padecimiento aumentó de nivel. Cuando Zisternas llegó a conocerla, por los síntomas que presentaba, dijo que era una enfermedad conocida, por lo que pidió que trajeran una plancha caliente y aplicarla en la boca del estómago. En ese instante, la joven le dijo “A la Carmen quemarás, pero no a mí”.

En el registro, el clérigo señaló que nunca pensó en aplicar la plancha, sino que lo que quería era observar la reacción de la joven, pero el violento movimiento de sus ojos y cabeza no le dejó ver claramente su fisionomía.

Según las Hermanas de la Caridad, la única forma de controlarla era rezando el Evangelio de San Juan, sin embargo, en esta ocasión, el efecto fue el contrario.

“Un momento después de principiar, la enferma se agitó horriblemente, levantando el pecho de un modo extraordinario, formó un gran ruido con los líquidos que habían en su estómago, y cuando el Evangelio iba en más de la mitad, dobló el cuerpo, abrió cuanto pudo la boca, tomó un aspecto verdaderamente horripilante, los cabellos se erizaron, en una palabra, no parecía una criatura humana”, consignó José Zisternas.

"La endemoniada de Santiago": El caso de la joven que se registró como el primer exorcismo en Chile
Archivo

Al terminar el evangelio, añade el documento, la muchacha se calmó, lograron hablar con ella y era una persona completamente distinta. No sentía dolor ni recuerdo de lo que pasó. Tampoco podía explicarlo.

Este episodio se repitió varias veces, llamando la atención de muchas personas que llegaban a ver cómo la joven se calmaba con una lectura de evangelio. En una de esas ocasiones, entonó canciones en latín y francés, sin que tuviera previamente conocimientos de estas lenguas.

Pese a la presencia de varios doctores, estos no querían atenderla o definitivamente lo atribuían a una enfermedad, sin detenerse a realizar un análisis exhaustivo.

De hecho, en el documento adjunta las conclusiones de los médicos, entre ellos Zenon Villarreal, Vicente Padín, Joaquín Barañao, Eleodoro Fontecilla, Andrés Laiseca y Juan Mac Dermontt Barrington.

Todos intentaron dar una conclusión científica para los diversos fenómenos que se presentaron en este caso.

¿Qué le ocurrió a Carmen?

Por seis días el presbítero la investigó para dar con la verdad detrás de los movimientos y el actuar de la joven, muchos de los cuales no tenían explicación.

Rechazaba el agua bendita y profería groserías en contra de Dios y santos. Pese a que intentaron engañarla para poner elementos religiosos en su almohada, también los rechazaba.

Entre los puntos de las conclusiones, está que no solo veía lo que ocurría frente a ella, también podía ver lo que ocurría detrás.

“Al momento en que su presencia se ha rezado algún salmo o cántico sagrado, bien haya sido fuerte, o despacio que ella no haya oído; bien en cualquier idioma, se ha puesto furiosa, dándose contra el suelo, con tal violencia algunas veces, que sería naturalmente imposible, que la cabeza más dura que se haya conocido, hubiese podido resistir un solo golpe sin hacerse pedazos, mientras que ella nada sentía”, dice Zisternas.

A continuación, hay un extracto de lo que fue la conversación del presbítero con Carmen Marín, sin embargo, ella hablaba en tercera persona:

“- ¿Tengo yo las facultades para echarte?
– Sí
¿A qué signo obedeces?
– Al evangelio de Juan
¿Por qué atormentas a Carmen?
– Para probar su paciencia
¿Cuándo volverás?
– Dentro de año y medio
¿Volverás bajo la misma forma?
– No se sabe”

Frente a lo que todos presenciaban, la única “cura” que solía aparecer, era la lectura del Evangelio de San Lucas. Este ritual se repitió al menos 20 veces en el lapso de los seis días.

Pese a que estos “exorcismos” habrían tenido efecto, la voz que salía de la joven prometió volver “dentro de un año y medio”.

En sus conclusiones finales, el presbítero señala “La Carmen Marín es endemoniada”, marcando así el primer caso del que se tiene registro en Chile.