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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un buzo oriundo de Iquique lleva varios meses visitando a un pulpo en Caleta San Marcos, dice que comparten un vínculo y lo considera un amigo. El biólogo marino Nicolás Pérez explicó que estos animales son inteligentes, pueden reconocer personas, recordar y habituarse a su presencia, aunque llamar “amistad” al vínculo puede ser una interpretación humana más que un asunto biológico.

Durante los últimos meses, los videos de Eduardo Mondaca han llamado la atención en redes sociales. Y es que desde un roquerío en Caleta San Marcos (Iquique) le ha estado mostrando al mundo uno de los fenómenos más curiosos de la naturaleza: la inteligencia de los pulpos.

Eduardo, que se dedica al buceo y a divulgar contenido relativo al océano en redes sociales, dice que hoy con el pulpo se “tienen confianza” e incluso le presentó a su familia en una ocasión.

En conversación con BiobioChile, nos contó cómo se conocieron. Un día se encontraba paseando por la zona junto a su hermano cuando avistaron al pulpo entre las rocas. Nunca habían visto uno por ahí y el primer encuentro, dice, fue bastante hostil.

“Nunca habíamos visto un pulpo en ese sector tan orillado. Pero se puso muy hostil; apenas lo vimos, tiró un chorro de agua y tinta, se escondió y se cambió de color”, relata. “Yo no me hubiera imaginado que en ese sector pudiera habitar un pulpo. Entonces empecé a visitarlo, como estaba bajito, era accesible”.

En las visitas, Eduardo era cauto, se sentaba pacientemente cerca de la cueva que el pulpo usa como guarida e intentaba verlo sin invadir su espacio. “Al principio no quería, se ponía muy defensivo, pero poco a poco se fue acercando. Ya después yo me iba para atrás de la piedra y se asomaba a mirarme, y ahí ya supe que había algo entre nosotros, que estaba amistoso”, recuerda.

Conociendo a un pulpo

De acuerdo con el buzo, los pulpos son hostiles porque enfrentan diversas amenazas y “son muy depredados. Al menos acá en el norte de Chile tienen muchos depredadores, tanto lobos marinos, peces y también los buzos, porque es algo muy demandado”.

Sin embargo, todo indica que él ya dejó de ser una amenaza. De hecho, han compartido durante unos tres meses. “Ahora cuando llego allá me acerco a la piedra y él va hacia la orilla y me sale a recibir. En los últimos días que he ido me agarraba los pies”, asegura.

El pulpo incluso lo ha sorprendido en varias ocasiones y ha compartido estos momentos en redes sociales. Una vez se peleó con otro pulpo que se acercó a su territorio y, en otra ocasión, salió del agua y comenzó a moverse por la superficie de las rocas.

“Estuvimos jugando y de repente salió del agua, empezó a caminar por las piedras. Yo quedé grave porque no sabía qué estaba pasando, qué estaba haciendo. Nunca había visto eso en un pulpo. Es lo más loco que he visto de él”, comenta.

@elyoma1 Este es un registro de hace como un mes atrás aprox, cuando llevé a mi familia a visitarlo . Se comportó como una mascota literal .. les comparto el registro #naturaleza #naturalezaporelmundo #iquique #chile ♬ sonido original – edu.mondacab

Ya cuando tuvieron más confianza, Eduardo llevó a su familia al roquerío, pero el pulpo no se acercó tanto a ellos, aunque sí permaneció a la vista.

“Aun así, notó que no había hostilidad y se acercaba, pero conmigo. Jugaba, entraba a una cueva y salía como tirando los tentáculos para todos lados y cambiaba de color. Fue un momento muy increíble”, recuerda Eduardo.

Una especie inteligente

BiobioChile consultó a un experto sobre este curioso vínculo. Nicolás Pérez, biólogo marino y conocido divulgador en redes sociales sobre las ciencias del mar, nos explicó que este tipo de comportamientos no es algo nuevo, pero sí muy poco usual en la naturaleza.

“El pulpo es mi animal marino favorito porque lo encuentro fascinante. Tiene una inteligencia sumamente desarrollada a pesar de ser un invertebrado (…) En este caso, demuestra una inteligencia, una capacidad de raciocinio sumamente alta, entonces es fascinante y no me extraña que tenga este tipo de interacciones”, señala.

Sin embargo, desde la perspectiva biológica, para el pulpo, es posible que interactuar con un humano no necesariamente signifique una “amistad” como tal; el experto aclara que este es un concepto humano que tal vez no encaja en la etología de los cefalópodos.

“Sí, se despliega todo un tema de conductas complejas, pero estas conductas siempre son malinterpretadas antropomórficamente, o sea, tendemos a nosotros a proyectar nuestros sentimientos o cómo nosotros vemos este tipo de relaciones hacia otro animal, en este caso hacia el pulpo. Y claro, tal vez para esa persona sienta que hay algún tipo de conexión afectiva, algún tipo de amistad, pero para el pulpo no es así”, plantea.

Sean amigos o no, la ciencia ha demostrado que los pulpos tienen reconocimiento individual y memoria. Esto significa que “pueden reconocer y diferenciar a humanos individualmente tanto por ciertas señales que pueden percibir, como ver, digamos, y también señales químicas”, explica Pérez.

Los pulpos también son curiosos y pueden experimentar lo que los científicos llaman condicionamiento, es decir, pueden habituarse. Por ejemplo, si la presencia de una persona –como Eduardo– no significa una amenaza para el pulpo o conlleva alguna recompensa, como alimento, el pulpo se acostumbrará a ella.

En el caso de un condicionamiento por recompensa, Nicolás advierte que en ningún caso se debe alimentar a estos animales. “Si este no es el caso, que eso espero, y solamente el pulpo asocia que este humano no significa ningún peligro, se va a habituar rápidamente y va a tolerar o incluso buscar contacto con esta persona”, aclara.

Un pulpo que siente a su manera

Eduardo sigue visitando al pulpo casi a diario e intenta concientizar en redes sociales. En el futuro, espera que se pueda regular mejor su extracción del océano para consumo humano, con el fin de preservar a la especie.

“Los pulpos son muy inteligentes, ellos sienten. No es como cualquier otro animalito, tal vez, pero también sienten”, asegura.

De acuerdo con Pérez, los pulpos tienen sus propias maneras de sentir, aunque llamarlo “amistad” pueda ser un sesgo antropomórfico.

De hecho, los pulpos no son animales sociales, son solitarios y tampoco generan parejas monógamas. En algunos casos, pueden relacionarse con su propia especie, pero esto solo ocurre si hay presiones ambientales, como escasez de comida o la necesidad de refugio, aclara el biólogo.

“Esto no es como para matar ilusiones o decir que estos animales no pueden sentir, claramente sienten. Los pulpos tienen sus formas de sentir, de relacionarse, pero son distintas a las del humano y eso es lo que quiero que la gente entienda. Son distintas y pueden ser incluso más complejas que las que tenemos nosotros”, apunta.

Lo que sí advierte Nicolás es que se trata de una situación extraordinaria que no debe intentar replicarse. “No es como que tú vayas a un encuentro con un pulpo e inmediatamente él va a querer interactuar contigo y tú vuelvas cada día y él va a estar ahí. Posiblemente el pulpo te verá como una amenaza y su primera reacción va a ser escapar”, concluye.