Este domingo 9 de agosto se celebra en nuestro país el Día del Niño y la Niña, una jornada llena de juegos, regalos y actividades para los más pequeños de la casa.
Sin embargo, esta celebración, que en Chile se conmemora el segundo domingo de agosto, tiene un origen y un propósito mucho más profundo.
La celebración de los niños en Chile y el mundo
Lo cierto es que el origen del Día del Niño y la Niña se remonta a la necesidad de sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de reconocer y proteger los derechos de los niños.
El 20 de noviembre de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, un documento que consolidó los principios esenciales para el bienestar infantil, como el derecho a la educación, la salud, la protección y la igualdad.
Este hito se complementó con la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño el 20 de noviembre de 1989, también por la ONU. Este tratado internacional, ratificado por la mayoría de los países del mundo, establece derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales para los niños y niñas, buscando garantizar su desarrollo integral.
El Día del Niño y la Niña en Chile
En 1976 se promulgó el Decreto 1.110, que estableció más de un “Día Nacional” para homenajear a “aquellos seres queridos que son parte integrante de la familia o que se encuentran estrechamente vinculados a ella”.
Allí quedó fijado en qué momento del año debía celebrarse a los ancianos y abuelos, a las mujeres, a las madres, a los padres, al maestro y a los niños.
Es así que, según el decreto, la fecha oficial del Día del Niño debe ser el tercer miércoles de octubre. Si lo llevamos a 2026, tendría que festejarse el miércoles 21.
Sin embargo, en agosto de 1990, Chile ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño, oficializándola a través del Decreto 830, reconociendo los derechos allí establecidos, a la vez que daba una excusa más sólida a la idea comercial de celebrar a los menores durante ese mes, que ya se había instalado hace una década.
Debido a esto, la festividad acabó celebrándose en una fecha distinta a la oficial por razones mayormente comerciales, aunque eventualmente históricas.
Cabe señalar que ni agosto ni octubre son el mes que se adoptó a nivel internacional. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora el Día Mundial de la Infancia el 20 de noviembre, coincidiendo con la misma fecha en que se adoptó la Convención de los Derechos del Niño.