Profundamente arraigado en la sociedad libanesa, el grupo islamista tiene un ala política y otra militar.

El pasado lunes 15 de abril, la ministra de Seguridad de Javier Milei en Argentina, Patricia Bullrich, advirtió en una entrevista que la organización Hezbolá tiene células activas en el norte de Chile, específicamente en la región de Tarapacá.

En consecuencia, la ministra del interior, Carolina Tohá, rechazó tajantemente que hubiera amenazas de ataques de Hezbolá en el país, y aseguró que “siempre se está monitoreando cualquier movimiento de personas”.

¿Qué es Hezbolá y por qué preocupa su presencia en Latinoamérica?

¿Qué es Hezbolá?

Según explicó nuestro medio asociado, Deutsche Welle, Hezbolá, también conocido como Hezbollah, se fundó en 1982 durante el caos de los 15 años de guerra civil libanesa, que comenzó en 1975 y vio cómo diversos sectores de la sociedad libanesa —incluidos musulmanes, cristianos, izquierdistas y nacionalistas árabes— se enfrentaban entre sí.

Un grupo de musulmanes chiíes decidió luchar contra las fuerzas israelíes, que habían invadido en 1978 al Líbano para expulsar a guerrilleros palestinos en ese país. Al ver una oportunidad de influencia en el mundo árabe, Irán comenzó a entrenar y financiar a la milicia recién formada, algo que ejecuta hasta la actualidad, con unos 700 millones de dólares anuales, según estimaciones del gobierno estadounidense.

El brazo armado de Hezbolá fue descrito en 2022 por el Wilson Center, con sede en Washington (EE. UU.), como probablemente “el actor militar no estatal más formidable de Oriente Medio, y posiblemente del mundo”. El grupo, respaldado por Irán y cuyo nombre significa “Partido de Dios”, tiene su sede en Líbano, donde se formó. Más allá de su labor militar, Hezbolá está profundamente inmiscuido en la política y la sociedad libanesa.

“Su amplio aparato de seguridad, su organización política y su red de servicios sociales fomentaron su reputación de ‘Estado dentro del Estado’”, explicaba en 2022 el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), con sede en EE. UU. Varios países de Occidente han designado a Hezbolá como una organización terrorista.

La amplia red de servicios que presta Hezbolá, incluidos hospitales, escuelas y centros de asistencia social, hace que el grupo sea relativamente popular en su país, especialmente entre los libaneses musulmanes chiíes. Según una encuesta realizada en 2020, el 89% tenía una opinión positiva de Hezbolá. Pero otros libaneses desaprueban al grupo, afirmando que empuja a su país a situaciones de conflicto.

Con el tiempo, el brazo armado de Hezbolá se ha ganado la reputación de extremista por su forma de atacar a otros grupos en Líbano, con atentados terroristas contra objetivos extranjeros, incluidos ataques suicidas y asesinatos.