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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Hospital Clínico Eloísa Díaz de La Florida decidió cancelar el proyecto de la ficha electrónica tras cuatro años de trabajo y una inversión de $4.200 millones. La plataforma Thalamus, de la empresa Indra, presentaba problemas como caídas constantes y lentitud. Ante esto, el hospital intentó crear su propio registro digital, HELO, que, tras un exhaustivo análisis y una inversión adicional estimada en $1.500 millones, fue paralizado en 2025.

En los últimos meses del 2025, el Hospital Clínico Eloísa Díaz de La Florida tomó la decisión de cancelar el proyecto de la ficha electrónica luego de cuatro años de trabajo. La pérdida fue de más de $4.200 millones.

El registro consiste en una plataforma digital en la que se encuentran las órdenes médicas, ingresos en urgencias, perfiles de los pacientes, entre otros.

Según CIPER, el recinto usó desde 2013 Thalamus, una ficha perteneciente a la empresa española Indra. No obstante, estuvieron por más de 10 años sin recibir actualizaciones.

Algunos funcionarios relataron al citado medio que la plataforma se caía frecuentemente, no se podía visualizar los exámenes y en general funcionaba muy lento.

El establecimiento buscó crear su propio registro digital, con el nombre de HELO. La iniciativa estuvo a cargo del Departamento de Transformación Digital y comenzó su desarrollo en 2021.

La primera etapa del proyecto consistió en revisar todas las necesidades del hospital para que la firma fuera creada en base a esa información.

Sin embargo, luego de cuatro años de trabajo, la iniciativa fue paralizada a mediados del 2025.

Tras una auditoría externa e interna, se llegó a la conclusión de que se iba a necesitar una inversión mayor para terminar la plataforma, lo cual podría haber sido $1.500 millones o incluso más.

El director del recinto, Enrique Ayarza, quien asumió el cargo a finales del 2024, declaró la cancelación de la plataforma y afirmó que los más de $4.200 millones invertidos se consideraron como un “gasto operacional”.