Son las tres de la madrugada y, una vez más, el sueño se interrumpe por la necesidad de ir al baño. Para muchas personas, levantarse a orinar durante la noche forma parte de su rutina. Pero cuando esto ocurre repetidamente, podría ser una señal de que algo no está funcionando como debería en el organismo.
Esta condición se conoce como nicturia y consiste en despertarse durante el período habitual de sueño para orinar. Aunque es más frecuente en adultos mayores, no necesariamente debe considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento.
“Levantarse una vez de manera ocasional, por ejemplo, después de beber abundante líquido antes de acostarse, no necesariamente indica una enfermedad. Sin embargo, despertarse dos o más veces por noche de forma habitual merece una evaluación, especialmente si provoca cansancio durante el día o afecta la calidad de vida”, explica Patricia Donoso, directora de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.
La especialista aclara que no es necesario esperar a levantarse dos veces por noche para consultar. Si existe un cambio persistente respecto de los hábitos habituales o el descanso comienza a verse afectado, es recomendable investigar la causa.
¿Qué enfermedades podrían estar detrás?
Si bien beber demasiada agua antes de acostarse puede explicar algunas visitas nocturnas al baño, la nicturia también puede relacionarse con distintas condiciones médicas.
Entre ellas se encuentran las infecciones urinarias, la vejiga hiperactiva, el crecimiento benigno de la próstata, la diabetes, las enfermedades renales y la insuficiencia cardíaca.
También pueden influir trastornos del sueño, como la apnea obstructiva, y el uso de ciertos medicamentos, especialmente los diuréticos.
“La nicturia puede relacionarse con diversas enfermedades y también con hábitos cotidianos. Como pueden coexistir varias causas, su evaluación debe considerar los hábitos y el estado general de salud de cada persona”, señala Donoso.
Por ello, la frecuencia de las visitas nocturnas no permite establecer por sí sola un diagnóstico. Es importante observar si aparecen otros síntomas y si el problema se mantiene durante varios días.
Finalmente, Donoso advierte que existen síntomas que requieren especial atención. El ardor al orinar, la presencia de sangre en la orina o el aumento persistente de las visitas nocturnas justifican una consulta médica. Si además aparecen fiebre, escalofríos o dolor en la espalda o el costado, se debe buscar atención con prontitud.
5 recomendaciones para dormir sin tantas interrupciones
Para disminuir las visitas nocturnas al baño y favorecer un descanso más continuo, la directora de Enfermería UNAB entrega algunas recomendaciones:
1. Distribuir el consumo de agua durante el día. Evitar beber grandes cantidades de líquido durante las dos horas previas a acostarse puede ayudar a reducir la necesidad de orinar por la noche. Esto no significa dejar de hidratarse.
2. Moderar el café, té y alcohol por la tarde. Estas bebidas pueden aumentar la producción de orina o afectar el descanso, especialmente cuando se consumen cerca de la hora de dormir.
3. Ir al baño antes de acostarse. Vaciar la vejiga antes de dormir es una medida sencilla que puede contribuir a reducir las interrupciones nocturnas.
4. Revisar los horarios de los medicamentos. Quienes utilizan diuréticos pueden consultar con su médico si el horario de administración influye en las visitas nocturnas al baño. Nunca deben suspenderlos ni modificar las dosis por cuenta propia.
5. Registrar los hábitos urinarios. Anotar durante algunos días cuánto líquido se consume y cuántas veces se va al baño puede ayudar a identificar patrones y facilitar una evaluación profesional.
“Prestar atención a los cambios en los hábitos urinarios permite identificar problemas que pueden tratarse y contribuir a un mejor descanso y calidad de vida”, concluye la académica.