El pastillero es una herramienta muy útil para quienes deben ingerir más de un medicamento todos los días. También lo es para quienes tienen que viajar y necesitan ordenar sus dosis. Sin embargo, un uso inapropiado podría afectar la eficacia del fármaco o causar un perjuicio para la salud.
Probablemente has notado que los medicamentos vienen en distintos tipos de blíster (el envase que los contiene). Mientras que algunos están almacenados en un empaque de aluminio y plástico completamente transparente, otros tienen una capa de plástico amarilla. En tanto, algunos vienen completamente sellados en aluminio.
Lejos de ser una decisión estética, la razón de las presentaciones diferenciadas busca proteger los medicamentos de la luz, la humedad o el oxígeno, explica la cuenta de Instagram @farma.daniela.
Los riesgos de usar un pastillero de forma inapropiada
Sobre esa línea, la jefa de Carrera de Enfermería de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Sara Macaya, advierte que, si bien el pastillero puede ser útil para asegurar la continuidad de un tratamiento, al retirar los fármacos de su envase original se pone en juego su eficacia.
“Los envases están diseñados para proteger el fármaco de la luz, la humedad, el calor y el aire. Sin esa protección, la estabilidad y eficacia pueden verse comprometidas, e incluso podrían formarse compuestos nocivos”, expone Macaya.
La manipulación frecuente también abre la puerta a la contaminación, especialmente si el pastillero no se limpia bien o se manipula con las manos sucias. Además, sin un registro claro de fechas, se corre el riesgo de consumir medicamentos vencidos.
¿Cómo guardar los medicamentos de forma adecuada?
A partir de los antecedentes expuestos, la académica recomienda seguir un protocolo sencillo para quienes desean seguir utilizando los pastilleros.
• Etiquetar cada compartimento con el nombre del medicamento, dosis y hora.
• Guardar recortada la información esencial del envase junto al pastillero.
• Llenarlo solo para una semana como máximo.
“Es importante hacerlo en un ambiente limpio, con manos lavadas, y almacenar el pastillero en un lugar fresco, seco, oscuro y fuera del alcance de niños y mascotas”, explica Macaya.
Además, comenta que el material del recipiente también es algo a considerar. Sobre esa línea, indica que idealmente debe ser opaco, hermético, de plástico de grado alimenticio o farmacéutico libre de BPA, que no reaccione con los fármacos. El vidrio, aunque más frágil, es una alternativa segura por su inercia química. Cada compartimento debe tener cierre individual para evitar que las pastillas se mezclen.
“Los pastilleros pueden ser un gran aliado para seguir tratamientos complejos, pero solo si se usan con conocimiento de sus riesgos y medidas de seguridad. Si no es posible garantizar un uso seguro, es mejor mantener los medicamentos en su envase original hasta el momento de administrarlos”, concluye la académica de la UCSC.