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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un estudio identificó que desayunar más temprano y ayunar por la noche se asocia con un índice de masa corporal más bajo. Analizando datos de 7,074 personas de 40 a 65 años, encontraron que estos hábitos simples ayudan a mantener un peso saludable a largo plazo.

Existe una variedad de maneras de adoptar hábitos alimenticios saludables, pero los científicos siguen estudiando cuáles son los más efectivos. El ejercicio y una dieta equilibrada son fundamentales, pero también hay cosas sencillas que pueden marcar la diferencia.

De hecho, un estudio identificó dos hábitos muy simples que permiten mantener un peso saludable. Se trata de desayunar más temprano y ayunar por la noche.

Un equipo liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), en España, analizó datos sobre la dieta y el peso de 7.074 personas, entre los 40 y 65 años, y descubrieron que desayunar y cenar más temprano se asociaba con un índice de masa corporal (IMC) más bajo a largo plazo.

Los resultados demostraron que no solo es importante controlar qué comemos, sino a qué hora lo hacemos. De hecho, apuntan a que este hallazgo también podría tener que ver con los ritmos circadianos, que regulan el ciclo del sueño y la vigilia.

Dos hábitos alimenticios para un peso saludable

Los investigadores hicieron seguimiento a los voluntarios del estudio. En 2018, respondieron un cuestionario sobre su peso, estatura, horarios de sus comidas, hábitos alimenticios y situación socioeconómica. Luego, en 2023, más de 3.000 del total de ellos tuvieron una visita de seguimiento, donde entregaron nuevamente esos datos.

Luciana Pons-Muzzo, investigadora de ISGlobal y autora del paper, dijo entonces que “nuestros resultados, en consonancia con otros estudios recientes, sugieren que prolongar el ayuno nocturno podría ayudar a mantener un peso saludable si se acompaña de una cena y un desayuno tempranos“.

“Creemos que esto puede deberse a que comer más temprano se ajusta mejor a los ritmos circadianos y permite una mejor quema de calorías y regulación del apetito, lo que puede contribuir a mantener un peso saludable“, planteó.

También observaron algunas diferencias por género. Por ejemplo, en comparación con los hombres, las mujeres en general mostraron un IMC más bajo y se adhirieron mejor a la dieta mediterránea, que es la más recomendada para mantener un buen peso. Igualmente, fueron menos propensas a consumir alcohol, pero tuvieron una peor salud mental y estaban más a cargo de la supervisión del hogar y la familia.

Pons-Muzzo y su equipo también identificaron a un pequeño grupo de hombres con características similares, cuya primera comida del día era después de las 14:00 horas, ayunando en promedio unas 17 horas.

Este grupo tenía hábitos menos saludables, por ejemplo, eran más propensos a fumar, beber alcohol y hacían menos ejercicio. Asimismo, tenían un menor nivel educativo y era más probable que quedaran desempleados, mientras que estos patrones no se observaron en las mujeres.

Si bien los resultados prometen y ya se conocen algunos efectos positivos del ayuno intermitente, la experta señala que “es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas, por lo que las recomendaciones deberán esperar a contar con evidencia más sólida”.

Referencia:

Luciana Pons-Muzzo y otros autores. Sex-specific chrono-nutritional patterns and association with body weight in a general population in Spain. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, 2024.