Investigadores de la Universidad de Florida encontraron que el consumo de glucosamina, un suplemento ampliamente utilizado para aliviar dolores articulares, se asoció con un mayor riesgo de que personas con deterioro cognitivo leve desarrollen Alzheimer. Aunque los resultados aún no prueban una relación causal, abren nuevas interrogantes sobre su uso en adultos mayores.
El estudio, publicado en la revista científica Nature Metabolism, analizó registros médicos de miles de pacientes y complementó sus hallazgos con experimentos en tejido cerebral humano y modelos animales.
Los investigadores encontraron que las personas con deterioro cognitivo leve (MCI, por sus siglas en inglés) que consumían glucosamina podrían tener un 25% más de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con quienes no la utilizaban.
Además, entre los pacientes que ya padecían Alzheimer u otras demencias relacionadas, el uso del suplemento se asoció con un 25% más de riesgo de mortalidad dentro del período estudiado.
Qué es la glucosamina y por qué se consume
La glucosamina es una molécula relacionada con los azúcares que se encuentra naturalmente en el organismo y suele comercializarse como suplemento alimenticio para aliviar molestias articulares, especialmente en adultos mayores. También puede producirse a partir de caparazones de mariscos o de maíz.
Su popularidad motivó a los científicos a preguntarse si podía tener algún efecto sobre enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
“En Estados Unidos hay alrededor de siete millones de personas viviendo con Alzheimer y millones más con otras demencias relacionadas. Muchas de ellas consumen activamente un suplemento de venta libre que podría estar empeorando la progresión de su enfermedad”, señaló el investigador principal del estudio, Ramon Sun, director del Centro de Investigación Avanzada de Biomoléculas Espaciales de la Universidad de Florida.
Cómo se realizó la investigación
El equipo utilizó inteligencia artificial para revisar registros clínicos anonimizados de UF Health (red médica asociada a la Universidad de Florida) entre 2012 y 2024.
Los investigadores identificaron a pacientes diagnosticados con Alzheimer, otras demencias o deterioro cognitivo leve. Del total, aproximadamente un 8% reportó consumir glucosamina: 1.896 personas con demencia y 2.750 con deterioro cognitivo leve.
Tras ajustar variables como edad, sexo y características demográficas, observaron la asociación entre el suplemento y una mayor progresión hacia la demencia.
Una pista sobre el metabolismo cerebral
Los científicos creen que la explicación podría estar relacionada con un proceso metabólico conocido como glicosilación, mediante el cual ciertas moléculas de azúcar se adhieren a proteínas.
Según el estudio, este mecanismo parece estar excesivamente activo en los cerebros afectados por Alzheimer.
“Nuestros resultados sugieren que las alteraciones metabólicas son un factor importante en la progresión del Alzheimer y que corregir esos defectos podría complementar las estrategias centradas en las placas y ovillos característicos de la enfermedad”, explicó Sun.
Lo que mostraron los experimentos
En ratones modificados genéticamente para estudiar el Alzheimer, la glucosamina aumentó significativamente la cantidad de azúcares adheridos a proteínas cerebrales.
Los animales tratados mostraron un deterioro mayor en la llamada “memoria social”, relacionada con el reconocimiento de otros individuos. En contraste, cuando los científicos bloquearon químicamente ese proceso, la memoria mejoró.
Posteriormente, al analizar muestras de cerebro humano provenientes de pacientes fallecidos con Alzheimer, detectaron niveles mucho más altos de esta alteración metabólica en comparación con cerebros sanos.
“Las proteínas son las máquinas moleculares de las células y muchas necesitan recibir etiquetas de azúcar en la cantidad correcta para funcionar adecuadamente”, explicó Matt Gentry, coautor del estudio y director del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la universidad.
“Lo que encontramos es que en el Alzheimer este sistema parece estar sobreactivado. El cerebro está añadiendo demasiadas de estas estructuras de azúcar y eso parece contribuir a la enfermedad en lugar de proteger contra ella”, agregó.
Los investigadores llaman a la cautela
Los autores enfatizan que los resultados muestran una asociación estadística y no demuestran que la glucosamina cause Alzheimer o acelere directamente la enfermedad.
Por ello, advierten que serán necesarios estudios clínicos en humanos para confirmar los hallazgos antes de modificar recomendaciones médicas.
“Los datos son muy provocadores. Aunque se trata de una asociación y no de una prueba de causalidad, plantean una importante pregunta clínica que merece mucha más atención”, concluyó Gentry.
Según los investigadores, el trabajo también abre una nueva línea de investigación sobre cómo el metabolismo podría influir en el desarrollo y progresión de las enfermedades neurodegenerativas.