Si alguna vez has estado “locamente” enamorado o enamorada de alguien que no comparte los mismos sentimientos, probablemente hayas experimentado la limerencia.
De acuerdo al sitio de salud Clínica Cleveland, aquel fenómeno es un estado involuntario de intensa obsesión, fijación y apego a otra persona, también conocido como “objeto limerente”.
La limerencia es algo que simplemente sucede, de manera que puede ser involuntaria, afirma Dorothy Tennov, la psicóloga que acuñó el término en su libro de 1979, Love and Limerence, según consigna BBC.
¿Qué es la limerencia?
“Se describe mejor como un estado mental alterado“, explica al mismo medio el neurocientífico Tom Bellamy, quien experimentó este fenómeno.
“Al principio se siente fantástico”, agrega, describiendo la limerencia como un episodio que aumenta la energía y el optimismo.
“Y por eso es adictiva. Tus pensamientos se aceleran y, en general, te sientes más optimista y eufórico”, explica.
De acuerdo a los expertos, ser limerente no significa necesariamente perseguir a la otra persona ni sentirse con derecho a su atención. Sin embargo, las investigaciones sugieren que, en algunos casos, la limerencia puede derivar en conductas dañinas, como el acoso.
Según Tennov, si la limerencia no se controla, puede tener un impacto devastador en la persona que la experimenta, como el descuido de su alimentación, el sueño y la higiene personal, así como la incapacidad de mantener un trabajo y descuidar otras relaciones con familiares, amigos o hermanos.
¿Cómo saber si estás limerente o enamorado?
La diferencia entre el enamoramiento y la limerencia es que esta última se nutre de una sensación de incertidumbre, afirma Bellamy.
En una relación romántica sin limerencia, la persona enamorada suele superar la etapa inicial de incertidumbre, y sentirse aliviada al descubrir que es amada, o triste, al no ser correspondida.
Pero una persona limerente tiende a estancarse en la incertidumbre, anhelo y esperanza, explican los investigadores.
La incertidumbre es “uno de los principales impulsores de su desarrollo hacia lo que yo llamaría ‘adicción’, donde uno literalmente está en un estado de deseo constante“, afirma Bellamy.
Dicho deseo no necesariamente significa que busque una relación sexual o romántica, sino que más bien que sus deseos sean correspondidos, afirma a la BBC Ian Tyndall, psicólogo cognitivo-conductual de la Universidad de Chichester, Reino Unido.
Cuanto mayor sea el grado de incertidumbre, mayor será el deseo de reciprocidad de la persona limerente y mayor también el miedo al rechazo, complementa.
En ese contexto, la diferencia con el enamoramiento (que dura meses, incluso un año) es que “no suele tener tantas consecuencias negativas para la salud física y mental de la persona“, añade Tyndall, mientras que la limerencia es mucho más intensa.
“Cuando estás enamorado de alguien, no piensas obsesivamente en cada señal emocional, como el contacto visual o una ceja levantada… No sueles analizar el lenguaje corporal de la persona con el mismo nivel que una persona limerente“, complementa.
Causas de la limerencia
Si bien este concepto se acuñó hace décadas, las investigaciones solo han dado ciertas luces de su causa.
De acuerdo al sitio de salud mencionado, la limerencia no es un diagnóstico médico oficial; sin embargo, puede estar asociada con ciertos estilos de apego, como el apego ansioso o el apego evitativo. También es comparable a la adicción y otras conductas compulsivas.
“Las personas con apego ansioso o baja autoestima pueden ser más propensas a experimentar limerencia”, afirma al sitio la psicoterapeuta Natacha Duke.
“Quienes padecen TDAH también, debido a su tendencia a la hiperconcentración ocasional”, agrega.
Otros factores que pueden hacerle más vulnerable a la limerencia incluyen, los traumas, la baja autoestima y el uso excesivo de las redes sociales.
“Tampoco podemos negar que la tecnología moderna puede ser particularmente adictiva. Permite acceder al historial de una persona, ver sus fotos y saber qué hace a diario”, añade Duke.
A esto concluye: “Las aplicaciones de citas en línea y los perfiles en redes sociales facilitan conectar con alguien que quizás ni siquiera conozcas”.
Vale destacar que el sitio de salud afirma que la limerencia se acaba.
“Puede durar desde unas semanas hasta unos años, y puede ocurrir solo una vez o varias veces en la vida. Pero, independientemente de cómo comience, la limerencia finalmente termina”, se afirma, lo cual también puede ser tratado con ayuda de profesionales.