El dolor más intenso que una persona puede sentir son los cálculos renales. Se trata de un dolor realmente insoportable, que puede ser evitable con simples consejos.
Los cálculos urinarios son una de las patologías urológicas más frecuentes y, en muchos casos, pueden desarrollarse sin generar síntomas durante un largo tiempo. No obstante, puede desarrollar cuadros más complejos y dolorosos.
Según el doctor Cristóbal Bassa, urólogo de Clínica Colonial, la extracción de cálculos urinarios es una de las intervenciones más frecuentes.
“Muchas personas no tienen ni idea de que poseen cálculos renales, a pesar de que uno de cada diez individuos puede tenerlos. A veces no dan ningún síntoma y, cuando los dan, las personas que lo han tenido saben que el cólico renal puede ser de los dolores más intensos que hay en la vida”, explica el especialista.
Cálculos renales: el dolor más intenso que una persona puede sentir
Con esto último coincide Oscar Storme, jefe de departamento de Urología RedSalud, quien explicó a BioBioChile que “el cólico renal es uno de los dolores más intensos descritos en la práctica clínica, pudiendo superar al dolor de una fractura y al del parto sin anestesia”.
“De hecho, mujeres con antecedentes de parto vaginal sin anestesia lo han descrito como comparable o incluso más intenso“, afirma a nuestro medio el experto.
El especialista explica que “generalmente es un dolor agudo, muy intenso e intermitente, que comienza en la espalda, en la zona donde está el riñón, y se puede irradiar incluso a la parte anterior y la zona general del mismo lado del paciente”.
“Generalmente se debe a piedras que se forman en el riñón y que caen por el sistema urinario, principalmente por el uréter”, explica.
En ese sentido, el profesional de Clínica Colonial señala que cuando las sales y minerales presentes en la orina se concentran y se cristalizan, dan origen a estas estructuras que pueden alojarse en cualquier punto del tracto urinario, desde los riñones hasta la vejiga.
Mientras esas piedras permanecen inmóviles, el paciente puede hacer su vida con total normalidad, pero el verdadero riesgo clínico surge cuando la pieza se desplaza o crece de forma desmedida.
Señales de alerta
Uno de los síntomas más frecuentes de los cálculos urinarios es el dolor intenso en la zona lumbar o en los costados del abdomen. No obstante, las manifestaciones pueden variar de una persona a otra, por lo que algunas molestias suelen confundirse con dolores musculares u otras afecciones menos complejas.
Por esta razón, el especialista resalta que es importante prestar atención a los síntomas persistentes o recurrentes y consultar oportunamente, ya que un diagnóstico temprano permite definir el tratamiento más adecuado y prevenir posibles complicaciones.
Frente a la presencia de molestias persistentes en la espalda baja, un dolor en el flanco o en la región lumbar, el Dr. Cristóbal Basa manifiesta que “Es importante consultar con un urólogo, ver una ecografía, hacer un escáner para detectar si hay cálculos renales que, en las ocasiones en que no están obstruyendo, podrían crecer hasta producir un daño en el riñón. Incluso, eventualmente, se puede llegar a perder este órgano si es que no es tratado de forma oportuna”.
Además del dolor, comenta que algunas personas pueden presentar infecciones urinarias recurrentes, presencia de sangre en la orina o molestias intermitentes en la zona lumbar. En el fondo, una valoración médica y los exámenes correspondientes permiten orientar el diagnóstico y definir el tratamiento más adecuado para cada caso.
En caso de sospecha de cálculos urinarios, es fundamental realizar una evaluación diagnóstica que permita confirmar su presencia y conocer sus características, para así planificar el procedimiento necesario.
Hábitos de prevención
Si bien algunos factores de riesgo, como los antecedentes familiares, pueden influir en la formación de cálculos urinarios, los hábitos de vida también cumplen un papel importante en su prevención.
“Lo más importante de lo que se ha estudiado para prevenir los cálculos renales son el manejo de los hábitos, un consumo de agua adecuado (2 a 3 litros al día), reducir el consumo de sal, disminuir la ingesta de carne roja, y aumentar el consumo de frutas y verduras”, complementa el Dr. Bassa.
El especialista añade que estos cambios ayudan a mantener un mejor equilibrio en la composición de la orina y forman parte de las recomendaciones habituales para el cuidado de la salud urinaria.
Adicionalmente, menciona que uno de los aspectos más fundamentales es no asumir que la desaparición del dolor significa, necesariamente, que el problema se ha resuelto. Esto porque, en algunos casos, los síntomas pueden disminuir o cambiar, mientras el cálculo urinario continúa presente y generando obstrucción en alguna parte de la vía urinaria.
Asimismo, cuando aparece la sospecha de una litiasis (piedras renales) es fundamental no dejarse engañar por la ausencia de síntomas, ya que, según el urólogo, “es mejor consultar. A veces, los cálculos obstruyen y dejan de doler, y el paciente consulta 5 a 10 años después con el riñón que ya no sirve”.