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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El chupete es un aliado para calmar a los bebés, pero su uso prolongado puede afectar la estructura facial y bucal del niño. La Clínica Mayo detalla que calma, distrae y ayuda a dormir al bebé, pero también puede generar dependencia, infecciones de oído, problemas dentales y alteraciones en la lactancia. La odontopediatra Carolina Winter advierte que el chupete altera el crecimiento de los maxilares, causando problemas como paladar ojival y mordida abierta.

El chupete es el fiel amigo de los padres durante los primeros meses de vida de su hijo. Calma llantos y facilita el sueño, por lo que se convierte rápidamente en un esencial de la maternidad. Pero también puede ser un arma de doble filo.

La presencia prolongada del chupete en la boca de un bebé tiene consecuencias concretas sobre la estructura de su cara y su boca, algo que los padres desconocen.

El prestigioso sitio de salud Clínica Mayo explica los riesgos y beneficios del uso del chupete.

Ventajas del uso del chupete

Según el medio, estas son las ventajas de que los niños usen chupete:

– Podría calmar a un bebé molesto.
– Sirve para distraer al bebé.
– Puede ayudar a que el bebé se duerma.
– Podría reducir el riesgo para el síndrome de muerte infantil súbita.

Desventajas del uso del chupete

Por su parte, las desventajas son:

– El bebé podría desarrollar una dependencia del chupete.
– Usar el chupete podría aumentar el riesgo de infecciones del oído medio.
– El uso del chupete podría alterar el amamantamiento.
– El uso a largo plazo del chupete podría ocasionar problemas dentales.

Sobre esto último se explaya la doctora Carolina Winter, odontopediatra y académica de la Facultad de Odontología de la Universidad Andrés Bello.

La especialista explica que el impacto del chupete ocurre en un nivel más profundo y más temprano: altera el crecimiento de los maxilares, especialmente el superior.

“El crecimiento y desarrollo de la cara se produce de forma armónica cuando las fuerzas funcionales del sistema orofacial (masticación, la respiración, la posición de la lengua en reposo) actúan de manera equilibrada”, explica la doctora Winter.

Cuando se suma el chupete, aparece una fuerza distinta, no fisiológica, que actúa principalmente en sentido vertical. El resultado es un maxilar que crece más hacia arriba que hacia adelante, explica la especialista.

Con el tiempo, ese patrón de crecimiento puede derivar en un paladar alto y estrecho, conocido clínicamente como paladar ojival, en mordida abierta, en mordida cruzada posterior y en respiración bucal. Todas estas alteraciones muchas veces requieren tratamiento ortodóntico posterior.

¿Cuándo debes quitárselo a tu hijo?

En ese contexto, la doctora Winter explica que el chupete no es obligatorio ni indispensable en el desarrollo emocional del niño. Por lo tanto, si el niño no lo conoce, no tiene por qué necesitarlo.

No obstante, cuando ya forma parte de la rutina, la pregunta es cuándo y cómo retirarlo.

La respuesta de la odontopediatría es clara: lo ideal es iniciar el proceso antes del año de vida y completarlo antes de los dos años.

Antes de esa edad, el tejido óseo aún es lo suficientemente moldeable como para corregirse solo, sin intervención. Después de los dos años, las alteraciones tienden a consolidarse.

Cuando el retiro se intenta cerca de los dos o tres años, la resistencia del niño puede ser intensa, por lo que se requiere una estrategia.

“El sistema de recompensa del cerebro tiende a demandar el estímulo conocido”, explica la especialista. En esos casos, reemplazar el chupete requiere buscar un objeto de apego, contacto físico, palabras tranquilizadoras o la validación de las emociones del niño.