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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El embarazo puede desencadenar síntomas de enfermedad valvular, una condición que afecta la circulación sanguínea en el corazón. Durante la gestación, el corazón trabaja arduamente para soportar a la madre y al bebé en desarrollo, lo que puede intensificar los síntomas de valvulopatías preexistentes. Es esencial un control médico riguroso y explorar opciones terapéuticas para manejar cualquier enfermedad que surja. Los síntomas como la fatiga, la disnea y el edema pueden confundirse con señales normales del embarazo, por lo que es crucial vigilar cualquier cambio brusco y comunicarse claramente con el equipo médico. El tratamiento varía según la gravedad de la afección, desde supervisión cercana hasta procedimientos para dilatar o reparar válvulas, con consideraciones especiales en mujeres que planifican futuros embarazos.

El embarazo es un período en el que se puede manifestar la enfermedad valvular, también conocida como valvulopatía. Esta afección altera la forma en que la sangre circula a través del corazón y representa un desafío importante durante la gestación.

El embarazo es una etapa que implica diversos desafíos para la salud, especialmente para el corazón, órgano que durante la gestación debe trabajar más para responder a las mayores demandas del organismo.

“El embarazo suele describirse como la máxima prueba de esfuerzo cardiovascular del organismo. El corazón trabaja de forma significativamente más intensa para dar soporte tanto a la madre como al bebé en desarrollo”, explica Katie Young, M.D., Cardio-Obstetricia de Clínica Mayo.

Enfermedad valvular

“El volumen sanguíneo aumenta, la resistencia vascular disminuye y la frecuencia cardíaca se incrementa. Estos cambios fisiológicos normales comienzan al inicio del embarazo y alcanzan su punto máximo al final del segundo trimestre y comienzo del tercero”, complementa la experta.

Estos cambios pueden desenmascarar síntomas de una enfermedad valvular que se mantenía silenciosamente o intensificar los de valvulopatías ya conocidas, ya que al corazón se le exige bombear mayor volumen de sangre a través de una válvula que no funciona con normalidad.

De acuerdo a la Organización Americana del Corazón, la valvulopatía es un término general para las afecciones que surgen cuando cualquiera de las cuatro válvulas del corazón deja de funcionar correctamente.

El sitio especializado explica que el daño valvular puede impedir que una válvula cardíaca funcione de forma eficaz. Si una válvula no se cierra correctamente, la sangre puede devolverse, lo que disminuye la cantidad de sangre rica en oxígeno que puede circular por todo el cuerpo.

Si una válvula no se abre completamente, el músculo cardíaco debe trabajar más para bombear sangre, lo que puede causar dolor en el pecho, fatiga u otros síntomas.

Entre las valvulopatías conocidas se incluyen:

– Válvulas estrechadas (estenosis)
– Válvulas insuficientes (regurgitación)
– Anomalías valvulares congénitas

Otras afecciones valvulares pueden derivarse de infecciones, como la fiebre reumática, o de cambios estructurales de la válvula con el paso del tiempo.

Por ello es fundamental que la futura madre lleve un control médico riguroso para anticiparse a situaciones que pueden ser riesgosas tanto para ella como para el feto.

Síntomas durante el embarazo

De acuerdo a la prestigiosa Clínica Mayo, incluso las mujeres que se encontraban bien antes del embarazo pueden empezar a notar síntomas en torno a las semanas 28 a 30, cuando el sistema cardiovascular alcanza su máxima carga de trabajo.

“Muchos síntomas habituales del embarazo se solapan con los de la enfermedad valvular. La fatiga, la disnea, el edema y el aumento de la frecuencia cardíaca pueden aparecer en un embarazo normal. Es especialmente importante evaluar aquellos síntomas que comienzan de forma súbita o que empeoran de manera evidente”, explica la especialista.

De esta manera, estos síntomas específicos deben ser motivo de consulta inmediata: disnea con el esfuerzo o al estar acostada, fatiga inusual, hinchazón en piernas o pies, sensación de latido acelerado y la disminución de la tolerancia al ejercicio.

“Dado que los síntomas del embarazo pueden enmascarar problemas cardíacos subyacentes, es fundamental una comunicación clara entre las pacientes y sus equipos asistenciales. Muchas pacientes asumen que los síntomas nuevos forman simplemente parte del embarazo, especialmente si gestaciones anteriores transcurrieron sin complicaciones. Sin embargo, cuando algo no parece normal, es importante prestar atención a esa intuición”, alerta Katie Young.

Tratamiento

En el caso de que expertos identifiquen la enfermedad valvular, la atención requiere de un equipo cardio-obstétrico, con el apoyo de cirugía cardíaca o expertos en cardiopatía estructural cuando es necesario.

El tratamiento depende de la gravedad de la afección y de cómo la paciente tolere las demandas fisiológicas del embarazo.

En el caso de que la enfermedad sea leve, las pacientes pueden tratarse con fármacos para ayudar a controlar la retención de líquidos, regular la frecuencia cardíaca o aliviar los síntomas.

Cuando la enfermedad valvular es más grave o los síntomas afectan de forma significativa a la vida diaria, pueden realizarse procedimientos antes o durante el embarazo. Entre ellos se incluyen:

– Procedimientos percutáneos para dilatar una válvula estrecha o mejorar su función.
– Reparación valvular para preservar la válvula propia siempre que sea posible.
– Sustitución valvular cuando la enfermedad está avanzada o los síntomas no pueden controlarse.

De esta manera, cuando algo no parece estar bien durante el embarazo, expresar esa preocupación es uno de los pasos más importantes que puede dar una paciente para evitar complicaciones mayores.