La difteria volvió a encender las alarmas en todo el continente y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica ante el aumento de casos en la región.
El organismo informó que, en lo que va del año, se han registrado 163 casos confirmados en tres países: Brasil (2 casos), Haití (159 casos, incluidas 5 muertes) y Perú (2 casos).
Además, alertaron sobre una baja —aunque menor— en las tendencias de vacunación. De acuerdo con el informe de la OPS, en la región de las Américas hubo una disminución leve de la aplicación de la primera dosis contra difteria, tétanos y tos ferina.
Esto, señalaron, estaría “revirtiendo una tendencia positiva que se venía registrando en años anteriores”.
¿Qué es la difteria?
La difteria es una infección aguda y altamente contagiosa causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae. Esta se propaga a través del contacto directo con secreciones de lesiones cutáneas o a través de gotitas respiratorias y saliva.
Si bien se puede manifestar de forma cutánea, la presentación respiratoria es la más habitual y de mayor gravedad. Olivia Horna Campos, académica del Programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, lo explica en detalle en un comunicado.
“La forma respiratoria es la presentación más frecuente y grave, ya que puede producir obstrucción de la vía aérea y complicaciones sistémicas asociadas a la acción de la toxina diftérica”, dice.
Entre estas complicaciones, señala, puede haber insuficiencia renal, miocarditis y polineuropatía. “Incluso con tratamiento, uno de cada 10 pacientes con difteria respiratoria fallece”, añade.
¿Cómo prevenirla?
Ante los nuevos contagios en la región, la experta advierte que este panorama no sería un hecho aislado, sino una tendencia que requiere atención inmediata. La vacunación es la herramienta de prevención más efectiva.
“Entre 2020 y 2024, en la Región de las Américas se registró un promedio anual de 61 casos confirmados de difteria notificados en 10 países, con un rango que osciló entre 18 y 87 casos por año”, ilustra.
Si bien Chile se encuentra libre de esta enfermedad, Horna llama a cerrar las brechas de vacunación y fortalecer la vigilancia clínica y epidemiológica, especialmente en las regiones del norte de Chile, para evitar la reintroducción y propagación de esta peligrosa enfermedad bacteriana.
“Ante la sospecha clínica de difteria, se debe implementar aislamiento respiratorio, realizar la notificación inmediata a la SEREMI de Salud correspondiente y coordinar la toma de muestras para confirmación diagnóstica, sin retrasar las medidas de control ni el tratamiento específico”, sugiere.
A nivel país, el esquema de inmunización contempla la vacuna hexavalente administrada a los 2, 4 y 6 meses de edad, junto con una dosis de refuerzo a los 18 meses. Además, puede aplicarse hasta los 6 años en niños rezagados.
En el caso de un contagio, Horna aclara que “tras el inicio del tratamiento antibiótico adecuado, la capacidad de transmisión disminuye significativamente y, en general, el paciente deja de ser contagioso después de 48 horas”.
Sin embargo, para evitar brotes habría que mantener los indicadores de inmunización en niveles óptimos, tal como lo sugiere la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero en Chile también se han observado disminuciones en la vacunación, especialmente debido a vulnerabilidades geográficas, explica la profesional. Aunque durante 2024 la cobertura nacional de la tercera dosis de la vacuna hexavalente llegó al 96% y la dosis de refuerzo solo alcanzó un 91%.
Los expertos de la Escuela de Salud Pública creen que la distribución territorial no es homogénea. Por ejemplo, las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta mostraron rendimientos inferiores al promedio del país en la dosis de refuerzo.
“Considerando que las regiones del norte del país constituyen importantes puntos de ingreso y tránsito internacional, resulta fundamental fortalecer la vigilancia epidemiológica y mantener altas coberturas de vacunación en la población”, sostiene la profesora Horna.
Asimismo, puntualiza que se debe prestar “particular atención a las personas con esquemas de inmunización incompletos o desconocidos, ya que la acumulación de susceptibles puede favorecer la reintroducción y propagación de enfermedades inmunoprevenibles como la difteria”.