A fines de mayo, la Sociedad Americana del Cáncer actualizó su oferta de exámenes de detección (screening) para identificar de manera temprana un posible cáncer colorrectal. Entre las nuevas alternativas figura un análisis de sangre, que se suma a métodos ya conocidos como la colonoscopía . Sin embargo, especialistas continúan defendiendo este último procedimiento frente a las nuevas opciones.
El avance científico ha permitido detectar, mediante una simple prueba de sangre, patrones ligados al cáncer colorrectal en fragmentos de ADN. Esta tecnología fue incorporada recientemente a las alternativas de detección reconocidas por la Sociedad Americana del Cáncer.
Según la organización, la actualización busca aumentar la participación en los exámenes preventivos entre las personas mayores de 45 años, con el objetivo de detectar la enfermedad en etapas tempranas y reducir el riesgo de mortalidad.
Nuevos exámenes preventivos del cáncer de colon
La misma institución sostiene que, en Estados Unidos, un tercio de los adultos en edad de realizarse el examen para detectar el cáncer colorrectal no lo hace, lo que eleva el riesgo de que la enfermedad sea diagnosticada en etapa avanzada y muera.
En Chile, hay estimaciones que señalan que entre 2009 y 2018 se registraron 99.846 egresos hospitalarios asociados a cáncer colorrectal, correspondientes a 36.649 pacientes.
Durante ese mismo periodo, 24.154 personas murieron con ese mismo diagnóstico, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de los Andes en conjunto con la Universidad de Chile.
En ese contexto, los especialistas valoran la ampliación de las alternativas de detección, aunque coinciden en que la colonoscopía sigue siendo el examen de referencia y no puede ser reemplazada por un análisis de sangre.
Expertos defienden el uso de la colonoscopía frente a recientes exámenes
Diego Marín, cirujano coloproctólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad de los Andes, sostiene que “la colonoscopía sigue siendo el método de elección y el estándar para el screening, porque permite detectar no solo el cáncer, sino también lesiones premalignas y pólipos que, además de ser detectados, pueden extirparse en la misma colonoscopía”.
Marín añade que existe otro método de análisis de deposiciones fecales que, con frecuencia, “genera rechazo, miedo o prejuicio en la población, lo que impide que se realice de forma masiva”.
Para el cirujano, la aparición de nuevos exámenes representa solo una “alternativa para una población que actualmente no se está realizando los estudios”.
Y agrega: “Me parece positivo ampliar el abanico de alternativas. No obstante, el mejor screening sigue siendo la colonoscopía, ya que estos métodos alternativos, aun cuando resulten negativos, no le aseguran a la persona que está fuera de riesgo”.
Por su parte, Natalia Yankovic, profesora asociada del ESE Business School de la Universidad de los Andes, explica que “el estándar internacional de tamizaje usa otro procedimiento no invasivo, barato y efectivo como primera línea para priorizar colonoscopías”.
“Creo que, para una política pública, el costo-efectividad es fundamental, y los test de sangre, por ahora, son caros, y los casos positivos terminan igualmente en colonoscopía”, asegura.