Diversos estudios han demostrado un curioso efecto del enjuague bucal, y es que puede aumentar la presión arterial al matar las bacterias buenas que se encuentran en la boca y que pueden beneficiar al organismo.
Los científicos vienen estudiando este efecto hace años, pero recientemente el tema volvió a la palestra y despertó varias dudas sobre salud e higiene dental.
Resulta que todo se remonta al nitrato (NO₃-), un importante componente de la dieta que, al interactuar con algunas bacterias buenas de la boca se transforma en nitrito.
El nitrito se queda en la saliva que luego tragamos y, una vez en el sistema digestivo, se convierte en óxido nítrico (F), lo que aumenta la actividad antimicrobiana del estómago y elimina mejor los patógenos.
Pero también tiene un rol en la presión arterial. Bob T. Rosier, científico de la Fundación Fisabio, que se dedica a la investigación sanitaria y biomédica en España, lo explicó en un artículo de The Conversation.
“Una parte significativa del nitrito entra en la sangre (G), donde reacciona con hemoglobina y forma óxido nítrico (H). Además de tener actividad antimicrobiana, el óxido nítrico es un vasodilatador importante en el cuerpo, que provoca una expansión de vasos sanguíneos y baja la tensión sanguínea”, señala.
En conclusión, el enjuague bucal no afecta directamente al nitrito, pero sí impide el proceso que transforma el nitrato.
El nitrato, de hecho, se encuentra naturalmente en frutas y verduras, especialmente en remolachas y verduras de hojas verdes (como la espinaca, lechugas y coles), pero sin esas bacterias de la boca no puede transformarse en nitrito.
“Nuestras glándulas salivales hacen esto porque nuestro cuerpo no puede usar el nitrato, pero las bacterias de la boca, sobre todo de la lengua, sí pueden convertirlo a nitrito (D). El nitrito entra en la saliva, de la cual tragamos un litro al día (E), y aquí es donde empiezan los efectos positivos”, explica Rosier.
¿Qué dicen los estudios?
¿Es peligroso el enjuague bucal? Pues hasta ahora la diferencia que causa en la presión arterial no es mucha.
Según un metaanálisis (revisión de diversos estudios científicos) de 2024, existe una asociación significativa entre el uso de enjuague bucal y el riesgo de hipertensión en adultos.
Este estudio concluyó que hay “un riesgo ligeramente, pero significativamente, elevado de desarrollar hipertensión entre los usuarios habituales de enjuagues bucales antisépticos (que sí alteran la microbiota oral), en comparación con los no usuarios”.
En específico, encontraron que los pacientes que usaban enjuagues bucales antisépticos 2 o más veces al día ven aumentada su presión arterial, en promedio, en 2 milímetros de mercurio (mmHg), que es la unidad para medir la presión o fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias.
Sin embargo, los investigadores dijeron que “se necesitan más estudios para confirmar y establecer esta relación con mayor profundidad”.
Otra revisión científica publicada en 2018 también encontró que el nitrato, además de mejorar la salud cardiovascular, puede aumentar el rendimiento deportivo, mejorar la función endotelial, revertir el síndrome metabólico y tener efectos antidiabéticos.
Por otro lado, un estudio epidemiológico de 2017 había encontrado una asociación entre el uso de enjuague bucal y un riesgo elevado de desarrollar prediabetes y diabetes.
¿Se puede usar enjuague bucal?
Esto no significa que haya que descuidar la salud dental, pero sí “deberíamos evitar el uso excesivo de enjuague bucal antibacteriano”, advierte Rosier.
Y añade que “es importante tener en cuenta que cepillarse los dientes no aumenta la tensión sanguínea. Deberíamos seguir haciéndolo dos veces al día y limpiándonos entre los dientes una vez al día”.
De hecho, como los científicos han documentado estos efectos del enjuague bucal a lo largo de los años, hoy existen opciones que no alteran la microbiota bucal, no contienen alcohol o solo limpian bacterias específicas. Basta con revisar la etiqueta al momento de elegir uno.
Alexis Araya, cirujana dentista chilena que hace divulgación en sus redes sociales, abordó este tema y aseguró que “los pacientes tienen más aumento de presión arterial por no hacer deporte y por no tener una dieta saludable en vez de usar enjuague bucal”.
Y también advirtió que aquellos con enfermedad en las encías no necesitan el enjuague: “no les va a servir si tienen periodontitis, porque el enjuague no logra entrar a los sacos periodontales donde se alojan las bacterias que generan la enfermedad, la inflamación y la reabsorción del hueso que rodea al diente”.
Referencias:
Hala Abubaker Bagabir y otros autores. A meta-analysis of cohort and pilot studies indicates association of mouthwash use and risk of hypertension in adults. Journal of King Saud University, 2024.
Jon O. Lundberg y otros autores. Metabolic Effects of Dietary Nitrate in Health and Disease. Revista Cell Metabolism, 2018.
Kaumudi J. Joshipura y otros autores. Over-the-counter mouthwash use and risk of pre-diabetes/diabetes. Revista Nitric Oxide: Biology and Chemistry, 2017.