La aparición de la llamada “joroba de búfalo” no se debe solo a una mala postura, sino que también puede ser el signo más evidente de una complicación más compleja y oculta.
La “joroba de búfalo” es una acumulación de grasa en la base del cuello o en la parte superior de la espalda, explica a The New York Post la doctora Dahlia Rice, cirujana plástica en Chicago y fundadora de DMR Aesthetics. De acuerdo al sitio de salud de Clínica Cleveland, el término médico correcto es hipertrofia de la almohadilla grasa dorsocervical.
En ese contexto, una mala postura podría ser la causa más evidente que provoca la aparición de un bulto en esta zona; sin embargo, su aparición es por causas más complejas.
La postura puede hacer que la joroba parezca más pronunciada, incluso si no hay mucho exceso de grasa, pero “dependiendo del patrón y el momento en que aparece, también podría indicar un problema médico subyacente”, comenta la especialista.
Causas de la “joroba de búfalo”
La condición suele estar relacionada con el peso, según la doctora Rachel Mason, cirujana plástica y fundadora de La Femme Plastic Surgery, aunque no siempre es así.
“En algunos casos, puede estar asociada a enfermedades como el síndrome de Cushing (que se produce cuando el cuerpo tiene demasiada hormona cortisol durante mucho tiempo) o al uso prolongado de esteroides”, explicó.
“Un exceso de cortisol provoca que el cuerpo genere más tejido adiposo (grasa) de lo normal. Esto suele causar acumulación de grasa en zonas específicas del cuerpo, como la cara, la nuca y el abdomen”, detalla el sitio de salud.
Junto con los niveles elevados de la hormona del estrés, algunos medicamentos, incluidos ciertos tratamientos para el VIH, también pueden provocar depósitos de grasa en el cuello y en la parte superior de la espalda.
El sitio de salud complementa que otra causa es la lipodistrofia parcial familiar, una distribución anormal del tejido adiposo de origen genético; la enfermedad de Madelung, una afección poco común que causa depósitos anormales de grasa; y la obesidad central, que afecta a la cara, la nuca y el abdomen.
Diferencia con la “joroba de viuda”
La doctora Mason recalca que la “joroba de búfalo” presenta diferencias con otras de similares características, como la “joroba de viuda”.
Aquella está relacionada directamente con la postura, que se debe a la curvatura de la columna y no a la acumulación de grasa.
“Una verdadera ‘joroba de búfalo’ se siente blanda y grasa”, indica Mason.
“Los problemas estructurales de postura requieren un enfoque completamente distinto al de la reducción de grasa”, aclara.
La experta también aclara que si la protuberancia aparece de forma repentina, sigue creciendo o se acompaña de otros síntomas, se recomienda una evaluación médica.
Señales de alerta
“Si la ‘joroba de búfalo’ viene acompañada de fatiga, debilidad muscular o cambios en la presión arterial, los pacientes deben consultar a un médico”, advirtió Rice.
De igual manera, los síntomas como moretones fáciles, cambios hormonales o estrías moradas podrían indicar un trastorno endocrino.
Tratamiento
Por su parte, las opciones de tratamiento dependen en gran medida de la causa subyacente. En casos relacionados con la postura, la fisioterapia y ejercicios de fortalecimiento pueden ayudar.
Cuando están involucrados medicamentos, los médicos pueden ajustar el tratamiento. En tanto, para pacientes con grasa localizada y sin condiciones médicas, se pueden considerar procedimientos estéticos.
Los cambios en el estilo de vida —como mantener un peso saludable, mejorar la postura y monitorear el uso prolongado de medicamentos— igualmente pueden ayudar a controlar o reducir esta condición.
Aunque la “joroba de búfalo” generalmente no es peligrosa por sí sola, las condiciones subyacentes no tratadas pueden derivar en complicaciones más graves, como hipertensión o problemas del sueño.
“Identificar la causa a tiempo es clave para elegir el tratamiento adecuado”, concluye Mason.