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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La presencia de raticidas en alimentos para bebés de la marca Hipp ha generado alarma en Europa, con lotes afectados en Austria, Eslovaquia y la República Checa. Se sospecha de una posible extorsión, ya que la empresa recibió un correo anónimo exigiendo dos millones de euros para evitar envenenar productos en supermercados. Las autoridades están investigando este acto delictivo y han retirado los alimentos sospechosos de la venta.

En el continente europeo se ha extendido una alarma, luego que se confirmara la presencia de raticidas en comida colada para bebés. Se sospecha que son varios los lotes afectados y la emŕesa fabricante fue advertida de esto mediante un mail calificado de “sospechoso y anónimo”.

En detalle, los productos afectados son de la marca suizo-alemana Hipp.

Los tarros de alimentos infantiles ya han sido retirados de las estanterías de Austria, Eslovaquia y la República Checa. En Vietnam, al conocerse esta información, también tomaron medidas.

Las autoridades austriacas confirmaron que los análisis dieron positivo a la presencia de veneno para ratones en los colados, publicó EuroNews.

Los productos analizados fueron tarros de 190 gramos de papilla de zanahoria y papa para lactantes a partir de cinco meses.

Una posible extorsión

La empresa, mediante un comunicado citado por EuroNews, señaló que “los tarros salieron de nuestras instalaciones en perfectas condiciones” y que podría tratarse de un “acto delictivo” tras una extorsión, lo que ya es investigado por las autoridades.

La Agencia EFE complementó que el supuesto autor del delito advirtió del envenenamiento de los alimentos mediante un mail “sospechoso y anónimo”.

Por su parte, el diario vienés Die Presse aseguró que detrás del caso hay un intento de extorsión.

El rotativo afirmó tener informaciones de que la sede de Hipp en Alemania (Pfaffenhofen an der Ilm, Baviera) recibió el 27 de marzo un correo electrónico en el que se exigían dos millones de euros antes del 2 de abril, bajo la amenaza de colocar dos frascos envenenados en tiendas Tesco en Brno (República Checa) y Dunajská Streda (Eslovaquia), así como en la sucursal de Interspar en Eisenstadt (Austria).

Sin embargo, Hipp no habría leído el correo hasta el 16 de abril.

Las autoridades austríacas han declinado dar detalles sobre la investigación por razones tácticas, incluido el temor de que surjan imitadores.

Hallan raticidas en papillas para bebés

La alarma por raticidas encontrados en comidas para bebés de la marca suizo-alemana Hipp se ha extendido a Austria, República Checa y a Eslovaquia, donde se investiga un lote sospechoso.

De manera preventiva, los supermercados están retirando los envases de sus estanterías.

En Eslovaquia, la policía ha incautado alimentos infantiles sospechosos en una tienda de Dunajská Streda, en el sur del país, donde se suponía que se distribuiría un lote específico de productos.

Todos los paquetes potencialmente peligrosos han sido retirados de la venta y enviados para su análisis por expertos, informó este lunes el diario Pravda.

El frasco había sido reportado por un cliente sin que hubiese habido consumo alguno.

Actualmente, mientras la fiscalía de la ciudad de Eisenstadt (junto a la frontera con Hungría) investiga el caso por un presunto “delito de peligro público deliberado”, las autoridades austríacas buscan un posible segundo recipiente presuntamente manipulado que habría sido vendido en el mismo supermercado.

Los equipos sanitarios de los países donde se emitió la alerta están recorriendo hospitales, guarderías, colegios y otras instituciones para verificar que no tengan ni usen estos productos.

Han explicado que los raticidas contienen distintos principios activos, siendo el más común la bromadiolona, un antagonista de la vitamina K que afecta a la coagulación sanguínea. Eso puede provocar hemorragias como sangrado de encías o nariz, hematomas o presencia de sangre en las heces, y los síntomas pueden aparecer con retraso, entre dos y cinco días tras la ingesta.