El pasado 1 de agosto, BioBioChile publicó una entrevista al embajador de Israel en Chile, el señor Peleg Lewi, quien cuestionó las cifras de víctimas en Gaza desde el 7 de octubre, y sostuvo que la mayoría de las personas fallecidas corresponderían a milicianos.

No se trata de una diferencia de interpretación, es una tergiversación deliberada de hechos que el propio Estado de Israel ya no puede sostener ni siquiera ante sus medios.

Una investigación conjunta de +972 Magazine, Local Call y The Guardian, publicada en agosto de 2025 y basada en una base de datos confidencial de las propias Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), estableció que hasta mayo de ese año, solo 8.900 de los 53.000 muertos registrados hasta esa fecha, un 17%, habían sido identificados como combatientes de Hamás o de la Yihad Islámica Palestina.

Es decir, la propia inteligencia militar israelí calculaba entonces que al menos el 83% de los muertos eran civiles, lo opuesto a lo que el embajador declaró en la entrevista.

A esto se suma que, en enero de 2026, el propio ejército israelí reconoció ante periodistas locales que la cifra de aproximadamente 70.000 muertos que entrega el Ministerio de Salud de Gaza es, en sus palabras, en gran medida precisa; la misma cifra que durante meses las autoridades israelíes intentaron desacreditar. El embajador no puede alegar ignorancia, está contradiciendo abiertamente lo que su propio gobierno y su propio ejército ya han admitido.

La entrevista, además, se publicó en los mismos días en que UNICEF informó, el 6 de agosto, que al menos 300 niños y niñas palestinos han muerto en Gaza durante los 300 días transcurridos desde el alto el fuego de octubre de 2025, un promedio de un niño muerto por día pese al cese de hostilidades pactado. Presentar en ese contexto la cifra de víctimas como algo dudoso, o a la mayoría de los muertos como milicianos, es negar, en tiempo real, una tragedia que el propio Estado de Israel se ha visto obligado a reconocer.

El embajador de Israel, quien se trata de excusar con la falta de datos sólidos, olvida mencionar que la posibilidad de verificar con exactitud la magnitud de esta tragedia se ha visto limitada por la restricción impuesta por el propio gobierno israelí al acceso a la Franja de Gaza de instituciones investigadoras, organismos internacionales y prensa independiente, esto, además, agravado por el elevado y premeditado número de periodistas asesinados; según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), más de doscientos profesionales del periodismo han sido asesinados por el ejército israelí en Gaza desde octubre de 2023.

“Miente, miente, que algo queda”, esa lógica, la mentira colosal, la mentira repetida hasta que se impone sobre la evidencia, fue el instrumento de un régimen muy oscuro en la historia de la humanidad y del pueblo judío en particular.

Que hoy sea el propio embajador de Israel quien recurra a esa misma estrategia frente a cifras que su gobierno ya no puede negar, dice más sobre lo que está haciendo su país que todas las denuncias que trata de refutar.

Agrupación Judía Diana Arón (AJDA)

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