Cada invierno, cuando los temporales golpean distintas zonas del país, somos testigos de una imagen que se repite una y otra vez: integrantes del Ejército de Chile y de Carabineros de Chile desplegados en terreno para ayudar a quienes más lo necesitan. En medio de inundaciones, aislamiento de comunidades o cortes de conectividad, aparecen la disciplina, el liderazgo, la organización, el trabajo en equipo y la vocación de servicio. Son valores que no surgen por casualidad; son el resultado de años de formación y de un profundo compromiso con Chile.

Sin embargo, esas cualidades no desaparecen cuando un uniformado pasa a retiro. Al contrario, constituyen un capital humano de enorme valor para el país. En una etapa distinta de sus vidas, muchos continúan enfrentando nuevos desafíos con la misma responsabilidad con la que actuaron durante años de servicio: mantienen la calma bajo presión, toman decisiones oportunas, lideran equipos, cumplen procedimientos, administran recursos con eficiencia y trabajan con un fuerte sentido del deber.

Vivimos tiempos en que la incertidumbre, las emergencias y la necesidad de adaptarse rápidamente forman parte de la realidad cotidiana. En ese contexto, las organizaciones requieren personas capaces de responder cuando las condiciones se vuelven complejas. Sectores como la minería, la logística, la industria, las telecomunicaciones, la seguridad, las operaciones o el mantenimiento demandan profesionales confiables, preparados y con capacidad para actuar con criterio y profesionalismo en escenarios exigentes.

Con frecuencia se habla de la experiencia laboral como un activo relevante. Sin embargo, pocas experiencias ofrecen un entrenamiento tan intenso en liderazgo, trabajo colaborativo, planificación, resiliencia y toma de decisiones como la que adquieren quienes han dedicado parte importante de su vida al servicio de las instituciones uniformadas. Son competencias que no solo enriquecen a las organizaciones, sino que también fortalecen la cultura del trabajo y aportan estabilidad a los equipos humanos.

La reinserción laboral de quienes culminan su carrera en las Fuerzas Armadas o en las policías no debiera entenderse únicamente como una oportunidad individual. También representa una oportunidad para que el país aproveche el talento altamente calificado de personas con una ética del trabajo consolidada, capacidad de liderazgo y una genuina vocación de servicio.

Cada vez que una emergencia pone a prueba a Chile, volvemos a comprobar el valor de esas personas y de los principios que las guían. Quizás el desafío sea reconocer que esos mismos valores siguen plenamente vigentes una vez terminado el uniforme y que, lejos de quedar atrás, pueden seguir contribuyendo al desarrollo del país desde nuevos espacios y con el mismo compromiso de siempre.

Rafael Mesa
General de Ejército en Retiro.
Gerente General Triario.

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