Este mes entró en vigencia la Ley Integral de Personas Mayores. Esta norma no solo declara derechos: crea institucionalidad, establece estándares y consigna herramientas reales para proteger a quienes más lo necesitan.

Lamentablemente, no hubo titulares y pasó desapercibida. La agenda estaba copada con la Cuenta Pública del presidente Kast, y se entiende completamente, pero vale la pena detenerse, aunque sea unos días más tarde, para dimensionar su tremenda importancia.

Especialmente hoy, en que se conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, queremos reflexionar sobre la relevancia de prevenir toda forma de abuso, maltrato, negligencia o discriminación hacia las personas mayores, reafirmando nuestro compromiso con la promoción del respeto, la dignidad y los derechos de nuestros residentes.

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Por primera vez, Chile tipifica jurídicamente el abandono social de personas mayores dependientes y le otorga competencia a los Tribunales de Familia para actuar. Eso no es un detalle: es reconocer que dejar sola a una persona mayor vulnerable es un problema que como sociedad tenemos el deber de remediar. Y es algo que, desde la industria del cuidado, sin duda celebramos.

La ley también fortalece a Senama con direcciones regionales y facultades explícitas para denunciar vulneraciones de derechos. Más fiscalización es también una muy buena noticia: es una de las cosas que necesitamos para diferenciarnos de quienes no cumplen los estándares.

Además, se mandata una Política Nacional de Envejecimiento a diez años, articulando por primera vez de manera transversal a los sectores de salud, vivienda, trabajo y educación en torno al desafío del envejecimiento.

Chile envejece más rápido que cualquier otro país de América Latina. Que por fin tengamos un marco legal a la altura de este desafío es una buena noticia.

Juan Francisco Marinovic
Director de la Asociación Gremial de Residencias para Personas Mayores de Chile (Agram)
CEO de Acalis

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