Señor Director:

El regreso masivo a la actividad laboral aumenta el flujo en calles y carreteras. Pero volver al trabajo no es solo conducir: miles de personas se desplazan diariamente como peatones, ciclistas o usuarias del transporte público, compartiendo un espacio vial cada vez más exigente.

Este escenario, sin embargo, sigue siendo asumido como normal, aun cuando el riesgo de siniestros graves es alto y muchas tragedias podrían prevenirse.

Cada año, los trayectos casa-trabajo concentran accidentes en horarios punta. La prisa, el estrés y conductas imprudentes deterioran la convivencia vial y aumentan la probabilidad de siniestros que afectan especialmente a quienes se desplazan en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Aun así, la seguridad vial continúa siendo vista como responsabilidad individual, y no como un desafío colectivo.

Los siniestros de tránsito no son hechos fortuitos: la mayoría responden a decisiones humanas y a la falta de una gestión preventiva sostenida. La planificación, el respeto a los límites de velocidad, la atención plena y la conciencia del impacto de cada acción son clave para reducir accidentes y proteger vidas.

El retorno al trabajo exige compromiso: de las empresas para integrar la seguridad vial en su gestión preventiva; de las autoridades para reforzar fiscalización y campañas; y de cada persona que utiliza el espacio público para desplazarse con responsabilidad y respeto.

Solo así podremos evitar que la vuelta al trabajo se traduzca en tragedias.

Luis Stuven
Gerente de Seguridad Vial
Mutual de Seguridad