Señor director:

En una entrevista para El País, el pasado 20 de octubre, un exembajador de carrera expresó que el Servicio Exterior de Chile “es muy dependiente de los vaivenes políticos” y que es poco respetado por las autoridades de turno.

La razón de aquello, argumentó, se debe a que la designación de los Embajadores tanto políticos como de carrera era facultad exclusiva del Presidente de la República del gobierno en ejercicio y por extensión, agrego yo, de los partidos políticos que lo componen.

Es así que el cargo de Embajador comienza en la designación presidencial y termina con el gobierno o en cualquier momento si ha perdido su confianza.

Consecuente con lo antes expresado, se puede aseverar que todos los Embajadores hoy en sus cargos son de la absoluta y exclusiva confianza del Partido Comunista y el Frente Amplio, dado que, de no ser así, no podrían haber sido nombrados.

En la designación de Embajadores se podrían dar tres escenarios previsibles post elecciones: Si gana la nueva derecha, caso en el cual no se deberían ratificar los actuales Embajadores por haber sido de la confianza de quien los designó originalmente lo que se entendería toda vez que es imposible ser igualmente fiable y leal a “patrones tan diferentes”.

El segundo escenario sería con la izquierda asumiendo el futuro gobierno, caso en el cual no variaría mayormente el actual esquema, ya que se ratificarían en sus cargos a la mayoría de ellos.

En el tercero, si gana la derecha tradicional, se daría una especie de mezcla de los dos primeros.

El problema de fondo es que los requisitos para ser Embajador no se encuentran escritos en norma alguna. El sentido común nos dice que éstos deberían ser, entre otros: el mérito profesional, la experiencia internacional, los idiomas y un respaldo académico demostrable.

Los diplomáticos de carrera promovemos que la mayoría de los Embajadores provengan del Servicio Exterior y que a momentos de ser escogidos se tome en consideración tanto su antigüedad como los requisitos antes referidos.

Mérito y confianza, en un justo equilibrio, deberían ser los principios que guíen a las futuras autoridades en la designación de los próximos Embajadores, ya que es un cargo que entraña la más elevada de las responsabilidades de la cual se puede estar destinado a cumplir y que es la defensa de los intereses de nuestra Patria.

Gustavo González Zbinden
Ministro Consejero y Cónsul General de Chile en Mumbai.