De visita en Penco, zona afectada por los recientes incendios forestales, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, abordó las ayudas tempranas para las familias que perdieron sus viviendas y negocios, adelantando que “esta es sólo la primera etapa” de la asistencia estatal.
Según detalló, actualmente se está trabajando para asegurar una “habitabilidad transitoria” para los afectados, previo a la reconstrucción definitiva. “En ese contexto se despliegan lo que se llaman las ayudas tempranas para que quienes han sido afectados por esta catástrofe cuenten con algunos recursos que les permitan empezar ese proceso de ponerse en pie para salir adelante con la ayuda del Estado”, explicó.
Por ello, recalcó la importancia de llenar las fichas FIBE, para acceder a bonos de recuperación que ascienden a $750.000 para las viviendas con afectación media y $1.5 millones para las que presenten afectación alta.
“Pero esta es sólo la primera etapa”, acotó, añadiendo que actualmente el Ministerio de Obras Públicas se encuentra coordinando con los alcaldes de las comunas afectadas el retiro de escombros con el uso de maquinarias, para posteriormente proceder a la demolición cuando sea necesario.
Esto último, “porque en algunos casos hay muros en pie pero hay que determinar si tienen daños estructurales y no pasar necesariamente la reconstrucción de forma inmediata”, para tras ello pasar a la habitabilidad transitoria que puede incluir la instalación de viviendas de emergencia.
“Si una persona tiene por ejemplo un terreno amplio donde puede instalar una vivienda de emergencia e iniciar la reconstrucción de su vivienda definitiva, eso es más fácil que por ejemplo el caso de departamentos que se han visto quemados, edificios de varios pisos y eventualmente terrenos pequeños”, matizó. Más compleja aún es la situación de viviendas ubicadas en las laderas de los cerros, puntualizó el secretario de Estado.
Recordó además que el Ministerio de Economía también tiene disponible ayudas para quienes perdieron una pyme durante los incendios. “En muchos casos estamos hablando de emprendimientos unipersonales o familiares de personas que tienen una vida de esfuerzo y que su negocio particular se vio afectado y destruido”, especificó. En esos casos, los aportes pueden ascender hasta los $10 millones de pesos “para que las personas puedan por tanto reiniciar el negocio, el emprendimiento que tenían y que era sustento para su familia y para ellos mismos.