Nacional
Domingo 31 marzo de 2019 | Publicado a las 08:42 · Actualizado a las 08:54
Los Mora: el enorme prontuario policial del clan de narcotráfico más conocido de Concepción
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El mi√©rcoles 13 de marzo de 2019, un equipo t√°ctico de la PDI allan√≥ simult√°neamente cuatro domicilios en el sector Tucapel Bajo de Concepci√≥n. ¬ŅEl objetivo? Desbaratar parte del cartel de Los Mora, el clan m√°s conocido de narcotraficantes de la capital del B√≠o B√≠o.

El procedimiento fue limpio. Dejó cuatro detenidos (tres de ellos pertenecientes a la familia, además de una mujer). Nadie opuso resistencia, no se encontraron armas, pero sí munición y -por supuesto- droga: 15 mil dosis de marihuana, pasta base y cocaína.

Todo fue valorado por el gobernador de Concepci√≥n, Robert Contreras, quien describi√≥ los arrestos como un “golpe al narcotr√°fico”. Sin embargo, √©ste es s√≥lo un cap√≠tulo de la extensa historia del cartel. A continuaci√≥n, el largo prontuario policial que Los Mora han forjado violentamente en casi 15 a√Īos y parte de la trama de su caso m√°s emblem√°tico, una especie de guerra que atemoriz√≥ a los residentes de la Villa Esperanza en Tucapel Bajo.

Los 27

Para adentrarse en el mundo del cartel más conocido de Concepción hay que entender dos cosas. Primero, la familia Mora es grande. Segundo, el negocio no es exclusiva labor de los hombres.

De acuerdo a información de la Fiscalía Regional a la que accedió BioBioChile, 27 miembros de la familia -con vínculos consanguíneos- han sido formalizados por diferentes ilícitos entre 2004 y 2019, principalmente por tráfico de sustancias ilícitas.

En efecto, se constató que 17 de los miembros enfrentaron cargos por vender droga, siendo 10 de ellos condenados a pasar tiempo tras las rejas.

Numerosos son los artículos de prensa al respecto. Por mencionar algunos casos, en noviembre de 2014 una mujer, Ana Verónica Mora Pérez, fue detenida por la PDI cuando transportaba pasta base, la que iba oculta en la caja de cambio del vehículo.

En diciembre del a√Īo siguiente, dos miembros del clan cayeron tambi√©n en manos de la Polic√≠a de Investigaciones. Seg√ļn se les acus√≥, √©stos ocultaban droga y armas en casas de perro en Tucapel Bajo.

Sin embargo, el golpe más duro al negocio de Los Mora fue el ocurrido en abril de 2013, en el marco de la denominada Operación Cofradía, cuando detectives lograron el decomiso de droga más grande desde la Reforma Procesal en el Bío Bío.

En esa ocasi√≥n, se detuvo a cinco personas y se tom√≥ posesi√≥n de m√°s de 102 kilos de pasta base, m√°s una peque√Īa cantidad de clorhidrato de coca√≠na (9,8 gramos). Todo fue avaluado entonces en 3 millones de d√≥lares.

Droga decomisada | Archivo | Víctor Salazar | Agencia UNO
Droga decomisada | Archivo | Víctor Salazar | Agencia UNO

Uno de los arrestados era José Misael Mora, quien luego fue encontrado culpable por el ilícito, aunque actualmente se encuentra cumpliendo la condena en libertad condicional.

Seg√ļn se dio por acreditado en el juicio, Misael encarg√≥ a Italo Bofi Cifuentes la misi√≥n de ir desde Concepci√≥n hasta Ovalle para buscar la droga que hab√≠a adquirido en el norte. La petici√≥n fue aceptada por Bofi, por lo que para efectos de realizar el viaje y trasladar la droga, Mora P√©rez le pas√≥ al acusado una camioneta marca Mitsubishi, en la que Italo Bofi llev√≥ como acompa√Īante a Jorge Zenteno Sandoval, otro de los imputados.

Por su parte, Misael viajó en un Audi junto a su pareja, Francisca Sánchez Novoa. Tanto en el trayecto de ida al norte, como en el de regreso a Concepción, Italo recibía instrucciones y dinero de parte de Mora Pérez, así como una remesa de dinero por parte de Francisca Sánchez Novoa antes de llegar a Ovalle.

El 26 de marzo de 2013, Mora P√©rez procedi√≥ a cargar la camioneta Mitsubishi que conduc√≠a Bofi, con 100 paquetes contenedores de los m√°s de 102 kilos de pasta base. Un d√≠a despu√©s, mientras el chofer y Jorge Zenteno ingresaron a San Fernando, hosped√°ndose en el hotel Terra Centro. En horas de la ma√Īana de ese mismo d√≠a, Italo dej√≥ el veh√≠culo en la que trasladaba y guardaba la droga, en el estacionamiento ‚ÄúLas Garzas‚ÄĚ ubicado al interior de la estaci√≥n de Ferrocarriles de dicha ciudad, donde qued√≥ aparcada por cuatro d√≠as.

A ra√≠z de ello, Mora P√©rez contact√≥ a otras dos personas para que fueran a la ciudad de la regi√≥n de O’Higgins a retirar la camioneta y la trasladaran a Concepci√≥n con la droga guardada en ella. Para ello, estos dos sujetos viajaron a San Fernando el 30 de marzo de 2013, sin embargo, fueron sorprendidos por personal de la Brigada Antinarc√≥ticos de Concepci√≥n en los momentos en que abordaban el veh√≠culo, logr√°ndose la incautaci√≥n de la droga.

Los otros tres involucrados, incluido José Misael Mora, fueron detenidos en Concepción.

José Misael Mora (al frente) tras su detención  Archivo  Agencia UNO
José Misael Mora (al frente) tras su detención Archivo Agencia UNO

M√°s formalizados

El narcotr√°fico no es la √ļnica raz√≥n por la que Los Mora han debido enfrentar a la justicia. El segundo delito m√°s com√ļn entre los 27 integrantes por el que han sido formalizados es el hurto, con 15 miembros imputados. Le siguen receptaci√≥n, con 13 y robo, con 11.

Más atrás aparecen otros cargos, como lesiones (10), conducción en estado de ebriedad (8), tenencia ilegal de armas (6), amenazas (5), incendio (4), homicidio frustrado (4), usurpación de identidad (2), homicidio (1) y ofensas al pudor (1), entre otros.

El clan, al parecer, tambi√©n ha tenido una renovaci√≥n: los miembros de m√°s alta edad bordean los 60 a√Īos (57 el mayor) mientras que el menor de ellos tiene 18.

Tal como se mencionó, la presencia de mujeres es otro factor a considerar, pues de los 27 miembros, 10 de los acusados son mujeres. La participación en las operaciones no es exclusiva de los hombres en Los Mora.

Pese al amplio prontuario policial, hay un crimen en particular vinculado a la familia que sólo meses después los puso nuevamente en el tapete.

Un asesinato

El viernes 16 agosto de 2013, personal de las Fuerzas Especiales de Carabineros debió llegar hasta las afueras del Juzgado de Garantía de Concepción. El tribunal penquista se encontraba resguardado bajo estrictas medidas seguridad, pues en su interior se realizaba la audiencia de formalización en contra de Yerko Lastra Vidal.

El d√≠a antes, a eso de las 18:25 horas, el joven -de entonces 21 a√Īos de edad- hab√≠a disparado a Richard Ociel Mora P√©rez (28), mientras √©ste se desplazaba por calle Rengo con Bulnes. El miembro del clan de Los Mora muri√≥ en el lugar, debido a los dos tiros que Lastra le propin√≥: el primero de ellos por la espalda, a la altura de la columna vertebral y otro que impact√≥ en el hombro.

Si bien en aquella oportunidad no se entregó una versión oficial de las causas que motivaron el homicidio, lo cierto es que existían rencillas anteriores. Incluso, la defensa del autor de los disparos alegó en la audiencia que todo había sido en defensa propia, puesto que existían amenazas previas.

Con el asesinato, sin embargo, los altercados que hab√≠an hasta ese momento entre la v√≠ctima y victimario tom√≥ un cariz a√ļn m√°s violento cuando un grupo de personas incendi√≥ en represalia la casa de Los Lastra. Nueve viviendas fueron consumidas por las llamas y un anciano de 99 a√Īos de edad -bisabuelo de Yerko- muri√≥ calcinado, al no poder huir.

Quien conoce el sector de Tucapel Bajo sabe que la disposición de las construcciones no es la mejor para evitar la propagación del fuego: viviendas pareadas y de madera en su mayoría. Todo eso conspiró para que vecinos que nada tenían que ver con la disputa terminaran en la calle.

Pero… ¬Ņqu√© fue lo que pas√≥?

El 18 de agosto de 2013, siendo aproximadamente entre las 03:45 horas y las 04:30 horas, jóvenes desconocidos -presumiblemente cuatro miembros del clan- concurrieron hasta dos domicilios ubicados en el pasaje Tucapel. En ellas, habitaban I.C.C.E, R.G.A, y P.E.C.S.

El grupo ingresó a la fuerza a dichos domicilios, causaron destrozos y golpearon en el rostro a una tercera víctima de iniciales R.G.A., provocándole una fractura del arco cigomático izquierdo sin desplazamiento y una herida nasal, lesiones de carácter menos graves.

Enseguida, dicho lesionado fue arrojado por los sujetos a la calle y huyó del lugar. A su vez, atendido lo acontecido, la víctima de iniciales I.C.C.E. aprovechó de arrancar y salir a pedir auxilio a una vecina.

Luego, los individuos, con la intención de incendiar los inmuebles de la familia ya indicados, y pudiendo prever la presencia de más personas en el interior de las viviendas, procedieron a verter gasolina en los muros y accesos de la vivienda ubicada pasaje Tucapel, prendiéndole fuego, el que una vez iniciado generó un incendio de gran magnitud que destruyó totalmente las viviendas de las víctimas.

Sin embargo, las llamas luego se propagaron y destruyeron otras cuatro casas vecinas ubicadas en la misma calle y otras tres del Pasaje Fernando Cuadra.

Producto de este incendio falleci√≥ carbonizado al interior de una de las viviendas el anciano de 99 a√Īos de edad, de iniciales P.E.C.S., padre de la v√≠ctima de iniciales I.C.C.E., qui√©n no alcanz√≥ a huir a tiempo de las llamas”.

Archivo | Pedro Cid (RBB)
Archivo | Pedro Cid (RBB)

Tal como se desprende de ésta y la sentencia posterior dictada en el segundo juicio (ya que se ordenó repetir), nunca se pudo comprobar ante la justicia la participación de Los Mora en el siniestro, pero no por una buena defensa de los involucrados, sino más bien por la falta de pruebas en su contra.

Como anécdota, el velorio de Richard Ociel Mora Pérez, por quien se estaría tomando venganza, se realizaba a sólo metros de las casas quemadas. En el barrio, todo es cercano.

Especie de “guerra”

Por miedo y por el clima de violencia que se vivía en el sector, ninguno de los vecinos se atrevió a declarar en contra de Los Mora, salvo una de las afectadas, hija del anciano fallecido.

“Explic√≥, esta deponente que, se trata de una familia numerosa, que presenta conflictos con la justicia y en el vecindario, donde se vivi√≥, durante esos d√≠as, una especie de ‚Äúguerra‚ÄĚ, debido a la violencia con que actuaban buscando venganza; ‚Äúdisparos iban y ven√≠a‚ÄĚ durante gran parte de esos d√≠as, lo que los obligaba a vivir encerrados por temor y especialmente uno de sus hijos, H., quien debi√≥ abandonar el domicilio y refugiarse en otro lugar para proteger a sus hijos, los que hab√≠an sido atacados por parientes e integrantes de la familia Mora; todo lo cual explic√≥, para reflejar el ambiente que se suscitaba entre los d√≠as 15 a 18 de agosto de 2013, cuando se estaba llevando a cabo el velorio de Richard Mora”. (Extracto de la sentencia dictada el 28 de noviembre de 2014).

La sensación de inseguridad obligó a las autoridades -totalmente sobrepasadas por la violencia- (horas antes del gran incendio también habían quemado un auto) a anunciar medidas -no muy concretas- para solucionar un problema ya desencadenado.

“Hemos establecido ya algunos contactos con algunos dirigentes de Tucapel Bajo con el fin de que esta semana podamos tener algunas reuniones, podamos hacer algunas coordinaciones con Carabineros, con el fin de poder evitar de que se sigan registrando hechos delictuales, invitando que puedan ellos mismos entregar informaci√≥n de personas que podr√≠an en alg√ļn caso estar vinculadas con la comisi√≥n de delitos”, dijo el entonces coordinador regional de Seguridad P√ļblica, F√©lix Vera.

Mitos que rodean a Los Mora

Los hechos antes descritos dieron mayor notoriedad a Los Mora, pese a que ya eran bastantes conocidos en la zona tras la operación Cofradía. Ejemplo de ello es la serie de mitos que se han tejido alrededor del clan.

En efecto, se asegura que uno de los mayores de la familia lleg√≥ una navidad a Tucapel Bajo con un cami√≥n cargado con regalos y con pino incluido para sus vecinos m√°s peque√Īos.

Si bien no hay pruebas sobre si eso realmente ocurri√≥, las historias contin√ļan, pues hay otros que afirman que el mismo Mora arm√≥ un asado en pleno pasaje y reparti√≥ carne a quienes pasaban por ah√≠.

Pese a todo eso, en el barrio no dirían precisamente que son gente querida, más bien son respetados.

“No son como el patr√≥n del mal, que regalaba casas y la gente lo proteg√≠a”, se√Īalan en alusi√≥n a la relaci√≥n que tuvo Pablo Escobar en barrios de Colombia.

En Tucapel Bajo tambi√©n llamaron la atenci√≥n los funerales de Los Mora. En una oportunidad, tras el deceso de uno de los miembros, se dispuso una carpa para despedirlo. En su entrada hab√≠a una gigantograf√≠a con la imagen del difunto. Incluso se dice que transmitieron por Facebook uno de los velorios. Si bien no hay registro de ello, en redes sociales s√≠ hay una foto, donde se puede ver un cuadro del fallecido junto a una enorme cantidad de cervezas Corona. “Los velorios son en grande”, sostienen.

Como dato curioso, se dice que los menores del clan fueron “pokemones”. Se juntaban en la Plaza de Tribunales de Concepci√≥n y habr√≠an siempre buscado “chiquillas de buenos colegios”, a quienes les facilitaban droga.

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