La disposición -que había quedado excluida de la Ley de Convivencia Vial discutida el verano pasado- fue aprobada tras la solicitud realizada por agrupaciones ciudadanas, que rechazaron el mantener el límite de velocidad en 60 kilómetros por hora.

De esta forma, en Los Ángeles los conductores de la locomoción colectiva, por ejemplo, aplaudieron la medida, sin embargo, los repartidores de comida rápida dijeron que les perjudicará en la entrega de los pedidos a través de las motocicletas.

En este sentido, el presidente de la Asociación de Dueños de Taxibuses Urbanos de Los Ángeles, Juan Zapata, afirmó que la reducción de velocidad a 50 kilómetros por hora contribuirá a la disminución de los accidentes de tránsito.

En tanto, Mario Albornoz, repartidor de comida rápida, consideró que la nueva ley les afectará en el cumplimiento de los tiempos comprometidos para el despacho de los productos.

Por su parte, el seremi de Transportes y Telecomunicaciones de la región del Bío Bío, Jaime Aravena, señaló que este cambio generará una diferencia, ya que el 30% de los accidentes fatales está asociado a la velocidad, siendo la principal causa de muerte en el tránsito en nuestro país.

Recordemos que desde el año 2000, Chile aumentó la velocidad máxima en zona urbana a 60 kilómetros por hora, lo que se tradujo en un alza del 29% en la cantidad de accidentes, y a su vez un 25% de aumento de personas fallecidas.

Por este antecedente, se prevé que la baja generaría una reducción en las muertes o lesiones graves por siniestros viales.