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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Universidad Católica debería enfrentarse a Boca Juniors el martes 7 de abril en su estadio Claro Arena por la Copa Libertadores 2026. Boca presionó a Conmebol para cambiar el recinto argumentando la necesidad de entradas para visitantes. La postura sorprendió, sugiriendo temor al césped sintético. Figuras como Riquelme criticaron este tipo de cancha. Boca, con varios lesionados, busca evitar el Claro Arena.

El próximo martes 7 de abril, Universidad Católica debe recibir a Boca Juniors por la primera fecha de la fase grupal de la Copa Libertadores 2026.

Se trata de un duelo especial para los ‘cruzados’, porque significa el regreso al escenario internacional con su remodelado estadio, el Claro Arena.

Sin embargo, la antesala ha estado por polémica, con el elenco trasandino presionando ante Conmebol para intentar cambiar el recinto, amparado en que el reglamento del torneo exige 2 mil entradas para visitantes y la UC, tras decisión de la Delegación Presidencial, iba a realizarlo sin fanaticada forastera.

La postura de Boca Juniors ha sorprendido en San Carlos. Sobre todo, explican, porque en las primeras conversaciones se mostraron hasta satisfechos con disputar ambos juegos con los de la franja sin visitantes. Ahora, en cambio, forzaron que Conmebol incluso amenazara con determinar partido “a puertas cerradas” si no se ceden los 2 mil tickets.

El cambio radical en la dirigencia ‘bostera’, creen en la precordillera, apuntaría a un posible temor de Boca Juniors al césped sintético y su deseo de evitarlo.

Esto último teniendo en cuenta que el ‘Xeneize’ está acostumbrado a no recibir a la barra rival en su reducto, la Bombonera, en el torneo argentino y a que, en vecino país, no existe ningún estadio de Primera División con este tipo de pasto.

¿Otro dato? Boca, en 2023, hizo un ‘show’ similar en la previa de su duelo contra Palmeiras en semifinales del máximo torneo continental por no tratarse de pasto natural.

“Es una alfombra” y “Para el sintético está el hockey”

Mientras la UC sigue realizando gestiones para que el Claro Arena sea aprobado, hay que recordar que cuando Boca debió medirse al ‘Verdao’ también utilizó su artillería para intentar desestabilizar el compromiso.

Por ejemplo, Juan Román Riquelme, aún presidente del club, fue algo despectivo cuando se le preguntó por la cancha y habló de “una alfombra”.

“Ellos (Palmeiras) son muy difíciles en su cancha, porque vamos a una cancha de alfombra, que no es el mismo juego que jugar en tierra, eso también nosotros lo tenemos en cuenta”, expresó.

Más duro aquella vez fue Sergio Romero, uno de los referentes del equipo -ahora retirado- quien tomó la palabra a nombre del plantel y remarcó que “me preocupa que es en sintético, que no es césped natural”.

“Es un poco raro que a esta altura de la vida estemos hablando de que un equipo de fútbol tiene cancha de sintético. La verdad que la Conmebol o la FIFA deberían decir ‘o híbrido o césped natural’, porque esto es fútbol. Para el césped sintético está el hockey”, acotó.

Y no fue lo único. Esa vez los programas de ESPN y otros medios trasandinos coparon la agenda mediática hablando del césped sintético, al que calificaron como “el enemigo inesperado de Boca” o “el rival extra de Boca”.

Aquella vez, pese a todo, el ‘Xeneize’ debió ir al Allianz Parque. Allá logró resistir y sacar un empate que le permitió avanzar, en penales, a la final continental.

Ahora la historia se repite. El equipo argentino parece querer evitar el Claro Arena a toda costa. Quizás, la larga suma de lesionados en los últimos meses -al menos diez-, algunos de ellos de gravedad, como el propio chileno Carlos Palacios, también ha sido factor.

Y es que si bien varios se han recuperado, como Edinson Cavani y Miguel Merentil, existiría resquemor por una posible recaída.

Las cartas ya están echadas. Solo basta esperar la resolución final de la Delegación Presidencial y la Conmebol, tras el último intento desesperado de la UC de no moverse de su estadio… incluyendo esta vez dos mil entradas a la visita.