La posible restricción del paso fronterizo entre Pisiga, Bolivia, y Colchane, genera preocupación entre algunas familias que viven en la zona limítrofe, puesto que temen que sus hijos ya no puedan asistir a clases en territorio chileno, como lo hacen habitualmente.
“Todos los días desde la mañana (…) nuestros hijos pasan así”, relató uno de los padres al medio Red Uno, al explicar que los niños y adolescentes cruzan diariamente la frontera para acceder a educación.
Según los testimonios, esta práctica se mantiene desde hace años y forma parte de la dinámica cotidiana de las comunidades fronterizas.
“Yo paso por aquí siempre (…) eso nos afectaría harto a nosotros”, afirmó otro vecino al citado medio.
Los padres explicaron que los estudiantes son trasladados en vehículos hasta Colchane, donde cursan sus estudios.
En ese contexto, pidieron a las autoridades considerar esta realidad antes de aplicar restricciones.
Desde la Defensoría del Pueblo en Pisiga también se advirtió sobre las consecuencias de un posible cierre, no solo en el ámbito educativo, sino también en el comercio y los derechos de las comunidades indígenas.
“Podría generar una situación de emergencia”, alertaron, al insistir en que cualquier medida debe ser analizada a nivel diplomático y tomando en cuenta la realidad de las poblaciones fronterizas.
Los padres reiteraron que el paso no solo representa una ruta, sino una necesidad diaria.