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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Magallanes condenó a CC.C.C.Q. a cinco años de presidio por abuso sexual contra una menor de 14 años. El agresor, pareja de la abuela de la víctima, actuaba en momentos de soledad para cometer los abusos, generando un profundo daño psicológico en la niña.

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Punta Arenas dictó una sentencia condenatoria contra un hombre —identificado como CC.C.C.Q. (69)— tras acreditarse su autoría en el delito de abuso sexual contra una menor de 14 años.

El fallo, que fue unánime, expuso la gravedad de los ataques perpetrados por quien era una figura de confianza dentro del núcleo familiar.

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Durante el juicio, la fiscal Wendoline Acuña presentó pruebas que demostraron cómo el condenado —quien mantenía una relación sentimental con la abuela de la víctima— utilizó su cercanía para acceder a la niña. Los abusos ocurrieron en reiteradas ocasiones cuando el sujeto acudía al domicilio bajo el pretexto de visitar o cuidar a la menor.

La investigación reveló que el agresor aprovechaba los momentos de soledad, como la hora del baño o el cuidado nocturno, para realizar actos de significación sexual.

Por estos hechos, el tribunal impuso una pena de cinco años de presidio. Sin embargo, al cumplir con los requisitos de la Ley N° 18.216, se le otorgó el beneficio de libertad vigilada intensiva. Esto implica que el condenado deberá cumplir su pena en libertad, pero sujeto a un estricto plan de intervención de Gendarmería.

Además, la justicia impuso penas accesorias definitivas como la inhabilitación absoluta perpetua para empleos u oficios que involucren contacto con menores, vigilancia de la autoridad por los 10 años siguientes al cumplimiento de la condena (deberá informar su domicilio a Carabineros trimestralmente) y la interdicción del derecho de ejercer la guarda o ser oído como pariente.