VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una grúa pluma se desplomó en Sindempart, Coquimbo, dejando habitaciones destruidas, vehículos aplastados y emprendimientos paralizados. Una adolescente resultó ilesa, pero con lesiones menores, tras el impacto en su dormitorio. Propietarios afectados se lamentan por las pérdidas materiales y el trauma emocional. Vecinos valoran que no hubo víctimas fatales y destacan la importancia de la vida sobre lo material.

Tras el desplome de una grúa pluma que cayó sobre un sector residencial de Sindempart, en Coquimbo, los vecinos afectados aún intentan dimensionar lo ocurrido. El hecho dejó habitaciones destruidas, vehículos aplastados y emprendimientos paralizados.

El sentir entre los afectados es uno solo: la emergencia pudo haber terminado en una tragedia mucho mayor. De acuerdo a información de Diario El Día, una adolescente de 13 años se encontraba en su dormitorio cuando parte de la estructura impactó la vivienda familiar. El lugar donde habitualmente duerme quedó completamente destruido.

Sebastián Pérez, hijo de los propietarios del inmueble, relató que su sobrina realizaba ejercicios en la habitación cuando ocurrió el accidente. “Afortunadamente no le pasó nada grave, solo tiene una lesión menor en una pierna, pero pudo haber sido una tragedia. Si hubiese estado acostada en la cama, hoy estaríamos contando una historia completamente distinta”, señaló.

Pérez explicó que sus padres, ambos adultos mayores, permanecen profundamente afectados, ya que además de su hogar también resultaron dañados los emprendimientos familiares. “Mi mamá tiene una peluquería y también vendemos agua en el sector. Todo quedó afectado y ahora no sabemos cuánto tiempo tomará recuperarnos”, comentó.

A pocos metros, Sergio Pereira observó los daños en su vehículo y aseguró que, pese a las pérdidas materiales, lo más importante fue que nadie falleció. “Esto es una tragedia muy grande, pero por un milagro de Dios la hija de la vecina se salvó. Mi papá tiene 87 años y ambos estábamos descansando cuando escuchamos el estruendo”, contó.

El vecino agregó que uno de los vehículos afectados tenía combustible y que una instalación de gas también resultó dañada, situación que pudo agravar aún más la emergencia.

Otro residente del sector, Waldo, fue uno de los primeros en salir a auxiliar a los vecinos. “Lo material se puede recuperar, pero lo importante es que las personas están vivas. Eso es lo que hoy nos deja un poco de tranquilidad”, concluyó.