Por qué nos gusta tanto el Mundial y la "depresión" que podrían sufrir los hinchas según experto

Viernes 17 julio de 2026 | 16:35

Por Ignacio Hermosilla
Con información de Comunicado de Prensa.
UNIACC
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Culmina la Copa del Mundo más larga en la historia con España y Argentina disputando la final, lo que podría generar vacío en los hinchas según expertos. Javier Piñeiro, psicólogo deportivo, explica que la "depresión post Mundial" es un fenómeno emocional común, no una condición clínica. Tras el torneo, se experimenta una mezcla de nostalgia, desmotivación y pérdida de identidad grupal. Este ajuste emocional se debe a la intensidad colectiva vivida durante el evento.

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Este domingo 19 de julio llega a su fin la Copa del Mundo más larga de la historia, con el partido definitorio entre las selecciones de fútbol de España y Argentina, lo que afirman que podría traer a los hinchas un sentir de vacío, nostalgia o desmotivación.

Eso sí, aclaran que es una reacción frecuente y que no corresponde a un cuadro clínico, sino a un proceso normal de adaptación emocional.

“Depresión post Mundial”

Según explicó Javier Piñeiro, psicólogo social del deporte de la Universidad UNIACC y Doctor en Ciencias del Deporte, “conviene aclarar de entrada que depresión post-Mundial es una expresión coloquial, no un cuadro clínico. La depresión, en sentido estricto, es un trastorno del ánimo con criterios diagnósticos, duración y compromiso funcional específicos”.

El especialista agregó que “es, más bien, un fenómeno de reajuste emocional: un descenso en la activación afectiva tras un período prolongado de alta intensidad emocional colectiva”.

En este sentido, precisó que “el Mundial deja de ser fútbol y se transforma en un fenómeno social total. Activa dispositivos identitarios (la selección como símbolo nacional), rituales colectivos (juntarse a ver partidos, vestir la camiseta, compartir comidas) y una narrativa emocional compartida que atraviesa clase, edad y género”.

“Incluso, quienes no tienen a su selección compitiendo asumen la bandera de su jugador favorito, identificándose con ese país”, añade Piñeiro.

Esa explicación también permite entender por qué personas que no siguen habitualmente el fútbol pueden verse involucradas emocionalmente durante el torneo. “No se conectan con el deporte, sino con ese ‘nosotros’ temporal. El sentido de pertenencia a un grupo es una necesidad humana básica, y el Mundial ofrece durante un mes una identidad grupal amplificada, accesible y emocionalmente potente”, indicó.

¿Por qué nos gusta tanto el Mundial?

En cuanto a las emociones predominantes tras el cierre del torneo, Piñeiro aclaró que “la palabra que la gente usa más es ‘vacío’, pero lo que observamos es una mezcla de nostalgia anticipada, desactivación motivacional y una sensación de pérdida de pertenencia. La emoción que mejor lo describe no es la tristeza en sí, sino la desafectación: la caída desde un estado colectivo intenso hacia la rutina individual habitual”.

El fenómeno también tiene una explicación asociada al funcionamiento del cerebro. “Durante el torneo, los circuitos de recompensa (dopamina), las respuestas de estrés positivo (cortisol) y los sistemas de vinculación social (oxitocina) trabajan a un nivel de activación elevado y sostenido“.

“Cuando el evento termina, el sistema vuelve a su línea base y ese retorno se experimenta subjetivamente como un descenso”, aseguró.

A juicio del psicólogo, no todas las personas viven este fenómeno con la misma intensidad. “Quienes hicieron del Mundial parte central de su vida cotidiana durante un mes sienten más el vacío. También influye el estado emocional previo: personas que ya venían con síntomas depresivos, aislamiento o duelos recientes pueden quedar más expuestas cuando desaparece ese apoyo afectivo”, advirtió.

Es solo una sensación transitoria

Eso sí, recalcó que esta sensación suele ser transitoria y no debe confundirse con una patología. “Es normal cuando dura pocos días, cuando la persona sigue funcionando en sus áreas cotidianas y cuando se resuelve al reincorporarse a sus rutinas habituales”.

Finalmente, el docente de la UNIACC recomendó prestar atención si la sensación se mantiene en el tiempo. “Debe encender alertas cuando se prolonga y no permite a la persona volver a su normalidad, aparece anhedonia sostenida, trastornos del sueño o del apetito, aislamiento social, o cuando la persona verbaliza sentimientos de vacío profundo o desesperanza”, concluyó.

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