Las diputadas Francesca Muñoz y Sara Concha denunciaron a Irací Hassler ante la Comisión de Ética por presunto hostigamiento a la ministra Judith Marín. Aseguran que la increpó y le dificultó el paso al salir de una sesión de la Comisión de Mujeres.
Las diputadas del Partido Cristiano Francesca Muñoz y Sara Concha llevaron a la Comisión de Ética de la Cámara la disputa con Irací Hassler (PC) por el trato que, según acusan, dio a la ministra de la Mujer, Judith Marín, al término de una sesión parlamentaria.
En un requerimiento presentado contra la legisladora, sostienen que la abordó en un pasillo y dificultó su paso mientras intentaba retirarse. Piden que se investiguen los hechos y se aplique la máxima sanción que corresponda.
Hassler, por su parte, había cuestionado a Marín por dejar preguntas sin responder. Calificó la acción como un voladero de luces.
Disputa entre Hassler y ministra Marín llega a comisión de ética
La presentación de Muñoz y Concha sitúa el episodio el 23 de septiembre, después de una sesión de la Comisión de Mujeres y Equidad de Género. Según el documento, Hassler interceptó a Marín cuando salía junto a su equipo, la cuestionó en un tono de voz elevado y se puso frente a ella, dificultando su avance. Las diputadas afirman que una persona que acompañaba a Hassler grabó el encuentro.
Se trata, hasta ahora, de la versión expuesta por las denunciantes ante la Comisión de Ética. Por eso, además de pedir que Concha declare como testigo, solicitaron que la Cámara entregue los registros audiovisuales institucionales que pudieran existir del sector de salida de la sala.
“Fiscalizar no significa que una parlamentaria hostigue o falte el respeto a una ministra de Estado”, sostuvo Francesca Muñoz. La diputada calificó de inapropiado que se le haya obstaculizado el paso a Marín y señaló que esperan “las máximas sanciones” previstas en el reglamento.
Sara Concha también cuestionó la forma en que, a su juicio, Hassler buscó respuestas fuera de la sesión. “Nuestra labor fiscalizadora no nos da derecho a seguir a un ministro de Estado para generar contenido para nuestras redes sociales”, afirmó. Añadió que existen mecanismos formales para consultar y solicitar información al Ejecutivo.
Las preguntas pendientes
El requerimiento entrega otro antecedente sobre la sesión: Marín estaba invitada para continuar la discusión de un proyecto del Ejecutivo sobre medidas cautelares en casos de violencia intrafamiliar y contra las mujeres, además de responder preguntas pendientes del 9 de septiembre. Sin embargo, según el resultado de la comisión citado por las denunciantes, ese proyecto “no se trató”. Muñoz y Concha sostienen que, por ello, no se asignó tiempo a la ministra para abordar ese punto ni para responder las consultas durante la sesión.
El conflicto ya había saltado a las redes sociales. La diputada Hassler publicó un video de su intervención y escribió que Marín “volvió a dejar nuestras preguntas sin respuesta”. También sostuvo que algunas contestaciones enviadas por oficio no abordaban lo consultado.
Tras la publicación de Hassler, el diputado Cristián Araya acusó un “hostigamiento permanente” contra Marín. La propia ministra respondió que la comisión, que “debería ser el lugar de la sororidad y la no violencia contra la mujer”, había resultado ser “todo lo contrario”.
Para la diputada Hassler, la acusación de sus pares se trata de un volador de luces para desviar la atención de lo central: “La ministra ha guardado silencio frente a las amenazas a los derechos de las mujeres y no ha respondido las preguntas de las diputadas. A las parlamentarias de su partido les digo: en vez de inventar una polémica, pídanle a la ministra que cumpla su deber de responder al Congreso con el respeto que corresponde”, dijo a BioBioChile.
Ahora la discusión tendrá una instancia formal: Muñoz y Concha pidieron que la Comisión de Ética declare admisible el requerimiento, examine los antecedentes y determine si Hassler incurrió en una falta a sus deberes parlamentarios.
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