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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Más de 300 militantes del PPD renuncian y crean "Firmes por Chile", cuestionando la conducción del partido y su postura ante el Gobierno de Kast. La fragmentación en la centroizquierda se profundiza con renuncias en el Partido Radical y la crisis de la Democracia Cristiana. Partidos tradicionales buscan recuperar respaldo perdido, mientras nuevas alternativas como el PDG ganan terreno. Diferencias internas en el PPD: unos critican la actual dirección, otros defienden su trabajo para reconectar con la base histórica.

Más de 300 militantes del Partido por la Democracia (PPD) anunciaron su salida de la colectividad ante la creación del movimiento “Firmes por Chile”, en un nuevo quiebre para una centroizquierda que enfrenta dificultades para mantener su representación.

La salida fue encabezada por los vicepresidentes nacionales Cristóbal Barra y Bárbara Sepúlveda, y el presidente de las Juventudes PPD, Lukas Soto, quienes cuestionaron la conducción interna del partido y su posición frente a iniciativas del gobierno de José Antonio Kast.

Así, tras las renuncias, los exmilitantes anunciaron “Firmes por Chile”, movimiento que se define como una alternativa de izquierda progresista, poniendo el foco en la situación de los partidos tradicionales y en su capacidad para representar a un electorado que se ha ido fragmentando.

La fragmentación de la centroizquierda

El fenómeno de la fragmentación también alcanza al Partido Radical, ya que en una reunión del Consejo Regional Metropolitano se acordó la renuncia de más de 100 militantes de la Región Metropolitana, en una nueva salida masiva que afecta a una colectividad que no logró mantener su representación tras las últimas elecciones parlamentarias.

A esto se suma la situación de la Democracia Cristiana, que busca recuperar peso político y electoral después de años de retroceso.

En febrero, además, el Servel ordenó la disolución de 13 partidos tras las elecciones parlamentarias de 2025. Entre ellos estuvieron Demócratas, Amarillos y el propio PR, por no cumplir los requisitos legales de votación o representación parlamentaria.

En paralelo, nuevas alternativas como el PDG han logrado atraer a votantes que buscan opciones distintas a la división tradicional entre izquierda y derecha.

De esa forma, los partidos tradicionales enfrentan el desafío de redefinir su oferta política y recuperar el respaldo electoral perdido en los últimos años.

Las diferencias en torno al PPD

El exvicepresidente nacional del PPD, Cristóbal Barra, uno de los que renunció a la colectividad, cuestionó el rumbo adoptado por la actual conducción y acusó un quiebre con los principios que dieron origen al partido.

“Lo que nos llevó a dejar el partido es el desprecio de su cúpula por la democracia y la legalidad interna. Pero, además, su complicidad apenas disimulada con la agenda legislativa del Gobierno. El partido nació para ser un democrático y progresista, pero hoy ha traicionado su origen”, apuntó.

Por otro lado, el exsecretario general de la colectividad y actual militante, José Toro, defendió el trabajo que realiza la nueva directiva y reconoció que el partido enfrenta el desafío de volver a conectar con quienes históricamente lo respaldaron.

“Logramos tener un crecimiento en términos parlamentarios de 7 a 9 en la última elección. Eso también nos hace pensar en recuperar un electorado de centroizquierda”, planteó.

Con todo, el futuro de la centroizquierda dependerá ahora de si los partidos tradicionales consiguen reconstruir una propuesta que vuelva a conectar con ese electorado o si serán nuevas fuerzas las que terminen ocupando su lugar.

La información es de Dominga Hernández