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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En su primera Cuenta Pública, el presidente José Antonio Kast ratificó la implementación del Plan de Infraestructura Penitenciaria para sumar más de 20 mil nuevas plazas en las cárceles. Destacó la transferencia de Gendarmería al Ministerio de Seguridad para mejorar el control en los centros penitenciarios. Anunció el fortalecimiento de los regímenes de máxima seguridad y la modernización del sistema carcelario para incluir programas de rehabilitación.

En su primera Cuenta Pública, el presidente José Antonio Kast ratificó la puesta en marcha del Plan de Infraestructura Penitenciaria, el que, aseguró, permitirá sumar más de 20 mil nuevas plazas en las cárceles.

El mandatario afirmó que se está trabajando para recuperar el control de los centros penitenciarios, destacando para ese objetivo la ley aprobada para traspasar Gendarmería al Ministerio de Seguridad. “Así vamos a poder transformar a Gendarmería en un cuerpo armado de excelencia“, dijo.

En esa línea, sostuvo que “no es posible que nuestras cárceles sigan funcionando como escuelas del delito, ni que los jefes del crimen organizado continúen operando sus bandas desde el interior de un penal, dando órdenes por teléfono como si los muros no existieran”.

Por ello, señaló que en los próximos días comenzará un proceso de “fortalecimiento de los regímenes de máxima seguridad“, el que incluiría “tecnología de punta, control riguroso de accesos, comunicaciones y la separación real de los internos según su nivel de compromiso delictual”.

Gobierno proyecta sumar más de 20 mil plazas penitenciarias

Luego, el presidente agregó que “pondremos en marcha el Plan de Infraestructura Penitenciaria, proyectado hasta 2030, que va a ir modernizando el sistema carcelario en todo lo que diga relación con la seguridad. En una primera etapa, vamos a incorporar y trabajar para aumentar más de 20 mil nuevas plazas a lo largo de todo Chile, porque las cárceles están hacinadas“, aseguró.

De esa manera, ratificó la implementación de este plan, destacando que “una cárcel que solo encierra y no se ocupa de la rehabilitación, termina devolviendo a la calle a delincuentes más peligrosos que cuando entraron”.

Este nuevo modelo penitenciario combina máxima seguridad con programas reales de reinserción, que incluyen educación, capacitación laboral, tratamiento de adicciones e intervención especializada, en una alianza entre el Estado y el mundo privado“, aseguró.

“Como hemos señalado, la seguridad se construye con control firme para los que delinquen, y con una oportunidad de cambio para quienes quieren reencontrarse con una vida honesta”, concluyó.