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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La discusión de la Ley de Reconstrucción, proyecto clave del gobierno de Kast, enfrenta tensión por la estrategia opositora de presentar más de 2.500 indicaciones, buscando complicar su tramitación.

La discusión de la denominada Ley de Reconstrucción —uno de los proyectos emblemáticos del gobierno del presidente José Antonio Kast— entró en una nueva fase de tensión política. Esta vez, no por el contenido del texto, sino por la estrategia legislativa que comenzó a transparentar la oposición y que amenaza con transformar la tramitación de la megarreforma en una verdadera guerra reglamentaria.

En conversación con el podcast Provócame, conducido por Darío Quiroga, los diputados Jaime Araya, Consuelo Veloso y Marcos Barraza abordaron la coordinación que mantiene la oposición para enfrentar el avance del proyecto en el Congreso.

Fue Araya (PPD) quien explicitó la magnitud de la ofensiva parlamentaria que preparan los sectores opositores: una batería de indicaciones que podría superar las 2.500 enmiendas y que, según reconoció, busca volver “inviable” la tramitación impulsada por La Moneda.

“Decían que amenazábamos con inundar de indicaciones el proceso. No es una inundación, ya estamos en un tsunami, un maremoto”, lanzó.

Oposición prepara ofensiva contra megarreforma

Desde que el Ejecutivo presentó la llamada Ley de Reconstrucción, los partidos de la izquierda y centroizquierda acusan que el Gobierno intenta empujar una “megarreforma” bajo un solo paquete legislativo, mezclando materias que, a juicio de la oposición, debían discutirse por separado.

También han cuestionado que las medidas impulsadas por el Ejecutivo afectarían a sectores medios y vulnerables, mientras favorecen principalmente a los más ricos. A ello se sumó otra crítica que se volvió transversal en la oposición: la falta de diálogo político previo por parte del Gobierno de Kast y del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quienes optaron por acelerar la agenda legislativa apostando a instalar el debate bajo presión económica y con foco en crecimiento y empleo.

Precisamente esa tensión escaló aún más en las últimas horas, luego de que tanto Quiroz como Kast dejaran entrever que, si el proyecto no logra avanzar en el Congreso, el Ejecutivo siempre podría explorar la vía administrativa o de decretos para implementar parte de las medidas.

Jaime Araya por ofensiva a megarreforma: “Ya estamos en un tsunami”

En ese contexto, el diputado Jaime Araya (PPD) aseguró que el Ejecutivo subestimó la capacidad de articulación de la oposición y anticipó un escenario de máxima complejidad reglamentaria para La Moneda.

“Ellos no contaban con la capacidad de articulación que hemos ido teniendo. Y yo creo que no va a haber menos de 2 mil indicaciones”, afirmó.

Según detalló, solo la bancada del PPD ya acumula cerca de 300 indicaciones vinculadas a materias “que le importan a la gente”. A eso se sumarían las propuestas del Partido Comunista, el Frente Amplio, el PS, la DC y otros sectores.

“Si nosotros estamos en las 300, probablemente el PC va a llegar con 600. El Frente Amplio va a llegar con mil. Por eso yo creo que vamos a andar cerca de las 2 mil 500 tranquilamente”, sostuvo.

“Decían que amenazábamos con inundar de indicaciones el proceso. No es una inundación, ya estamos en un tsunami, un maremoto”, lanzó.

Pero más allá de la metáfora, el diputado fue explícito en el objetivo político detrás de la maniobra legislativa. “Estamos haciendo el trabajo que nadie ve, que va a ser un sufrimiento para el Gobierno y que va a hacer inviable para el Gobierno, porque el efecto práctico de esto va a ser para el Gobierno una cosa inmanejable”, afirmó.

La estrategia, además, apunta a tensionar el manejo reglamentario del proyecto y abrir flancos jurídicos durante su discusión.

“Si ellos no hablan bien o no fundamentan las inadmisibilidades o se saltan pasos reglamentarios, se vicia el proceso legislativo”, advirtió Araya, agregando incluso la posibilidad de futuras controversias ante el Tribunal Constitucional.

El parlamentario cerró señalando que existe una coordinación transversal en la oposición para complejizar el debate.

“Nosotros estamos jugando muy en serio. Cuando digo nosotros, hablo del conjunto de la oposición (…) es un esfuerzo de organización bien notable”, sostuvo.

Las reacciones del oficialismo

Las declaraciones de Araya provocaron inmediatas respuestas desde el Gobierno y oficialismo. El subsecretario general de Gobierno, José Francisco Lagos, cuestionó duramente la estrategia opositora ante la megarreforma.

“Lamentablemente esto refleja de cuerpo entero a una parte de la oposición que no solo se niega a conversar, prefiere poner trabas a los proyectos que mejoran el empleo, el crecimiento y le dan más oportunidades a los chilenos. La tesis del “decrecimiento” está de vuelta”, señaló.

Desde el Partido Republicano también reaccionaron mediante una publicación en X.

Por su parte, el diputado Diego Schalper (RN) apuntó directamente a Araya y recordó su experiencia legislativa previa.

“Lo que más me sorprende es ver a Jaime Araya en esto, porque en el Gobierno anterior conoció de primera fuente en la Comisión de Seguridad —especialmente en lo referente al Ministerio— la diferencia entre contribución y obstrucción. Ojalá pueda reflexionar y ponerse en otra sintonía”, afirmó.

En tanto, el diputado Agustín Romero (REP) sostuvo que el costo político de la estrategia opositora terminará impactando a la ciudadanía.

“La izquierda se equivoca. El ‘martirio’ no es para el Gobierno. El martirio lo viven los chilenos cesantes, los que tienen miedo de perder su trabajo y quienes esperan que la política deje las peleas y entregue soluciones. Mientras unos anuncian ‘tsunamis’, millones solo quieren empleo y oportunidades”, señaló.

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