En un acto cargado de simbolismo histórico y político, el presidente Gabriel Boric encabezó este jueves la conmemoración de los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, una de las instituciones más relevantes en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura.
No fue una ceremonia más: en medio de una profunda crisis de confianza en las instituciones, el mandatario decidió mirar de frente un pasado incómodo, especialmente para el Poder Judicial.
Boric puso el acento en la memoria, pero también en las responsabilidades del Estado y, frente a Gloria Ana Chevesich —la nueva presidenta del máximo tribunal del país—, el jefe de Estado recordó que “La Corte Suprema en su momento fue cómplice de las violaciones a los derechos humanos”.
Boric y la Suprema en el acto por la Vicaría
La Vicaría de la Solidaridad fue creada en enero de 1976 por el cardenal Raúl Silva Henríquez, como continuadora del Comité Pro Paz, fundado apenas días después del golpe de Estado de 1973.
Ese comité —integrado por iglesias cristianas, la comunidad judía y el Consejo Mundial de Iglesias— fue disuelto por orden directa de Augusto Pinochet a fines de 1975, luego de que su trabajo de asistencia jurídica y humanitaria a víctimas de la represión incomodara a la dictadura. Varios de sus sacerdotes terminaron incluso encarcelados.
En ese contexto histórico, Boric decidió destacar públicamente la presencia de la nueva presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, en una intervención que no pasó inadvertida.
“Quiero destacar la presencia de la presidenta de la Corte Suprema acá. No es baladí, no es un acto meramente protocolar”, señaló el presidente, para luego agregar una frase de alto voltaje político:
“La Corte Suprema en su momento fue cómplice de las violaciones a los derechos humanos”.
Lejos de quedarse en ese duro recuerdo, Boric buscó marcar un punto de inflexión.
Presidente destaca rol de Chevesich en medio de crisis del Poder Judicial
Reconoció que el Poder Judicial —al igual que otros poderes del Estado— ha atravesado momentos difíciles en los últimos años, y valoró el liderazgo de Chevesich en esta nueva etapa.
“Tener a Gloria Ana Chevesich acá, más aún con el ejemplo y testimonio que ha dado sobre cómo ha asumido la labor que tiene, creo que es un tremendo gesto. Mis respetos y le deseamos todo el éxito, y cuente con nuestra colaboración”, afirmó.
Tras la ceremonia, la presidenta del máximo tribunal evitó referirse directamente a las palabras del mandatario en medio de la polémica por el fallo absolutorio del ex carabinero Claudio Crespo. “Yo no voy a entrar a esa discusión, no me corresponde emitir declaración en torno a lo manifestado por otra autoridad de otro poder del Estado”, zanjó.
Sin embargo, sí subrayó el sentido institucional de su presencia en el acto. “Participar de esta ceremonia es importante para el Poder Judicial. Para mí es un hito significativo reconocer la labor desempeñada tanto por la Vicaría como por su antecesora, en un tiempo muy oscuro de nuestro país, en que se violaron efectivamente los derechos humanos de muchos compatriotas”, sostuvo.
La conmemoración se realizó mientras el Poder Judicial enfrenta una de sus crisis más complejas. Justamente, en ese marco, la PDI realizó en las últimas horas diligencias e incautaciones en el domicilio de la exministra de la Corte Suprema, María Teresa Letelier.
Consultada sobre ese punto, Chevesich dijo: “No tenemos una postura sobre la materia, pero sí puedo decir que se trata de una diligencia ejecutada previo cumplimiento de una resolución judicial. Y es lo que corresponde: entender que ninguna persona está por sobre la ley”.
La nueva presidenta de la Suprema comienza a poner en práctica los ejes que ya había anunciado sobre su gestión: probidad, transparencia y recuperación de la confianza pública. Desafíos mayores, que parten desde el reconocimiento del pasado —como lo recordó Boric— pero asumiendo los desafíos de hoy, en un momento en que la ciudadanía mira al Poder Judicial con profunda desconfianza.