Nacional
Viernes 22 noviembre de 2019 | Publicado a las 15:05 · Actualizado a las 17:53
El drama oculto de los discapacitados agobiados por la destrucción de las ciudades
visitas

“La independencia que ganamos con la terapia se perdi√≥ en un par de semanas”. As√≠ resume Christopher Sep√ļlveda (25), un joven discapacitado de La Cisterna, los problemas que ha tenido para moverse por la ciudad tras el estallido social que inici√≥ el 18 de octubre.

Vive a tres cuadras de la estaci√≥n intermodal de esa comuna, pero ya no puede acceder a ella porque el ascensor fue quemado. “Ahora tengo que tomar obligadamente un taxi hasta el metro El Parr√≥n -la estaci√≥n siguiente- y a veces est√° cerrado porque hay protestas en ese sector”, relat√≥.

El joven, que padece Espina Bifida, una enfermedad cong√©nita que se produce si la columna vertebral del feto no se cierra completamente durante el embarazo, practica deportes desde los 11 a√Īos. Tuvo su paso por el tenis y el balonmano, pero ahora prefiere el basquetbol. El martes reci√©n volvi√≥ a entrenar despu√©s de cuatro semanas, en las que el centro deportivo donde entrena estuvo cerrado debido a las protestas, ya que est√° en un sector s√ļper conflictivo en Lo Espejo, comuna vecina a La Cisterna.

“El trayecto en el que yo demoraba media hora, ahora estoy demorando una hora y media. Hay calles cortadas. El bus tiene que hacer un trayecto m√°s largo. Hay paraderos que ya no existen. No tengo donde bajarme ahora”, admiti√≥.

“Yo a todos lados iba a Metro, tomaba ascensor y llegaba a destino en una hora. Y ahora si voy a una reuni√≥n o a entrenar tengo que pr√°cticamente salir dos horas antes de mi casa. Y tengo la inc√≥gnita que no s√© si el Metro estar√° funcionando”, explic√≥. No sabe si habr√° protestas, lacrim√≥genas o si el ascensor est√° disponible. “Ese es el gran miedo que tengo”, asegur√≥.

Tambi√©n comprob√≥ las complejidades de desplazamiento cuando tuvo que ir al centro de Santiago, con calles destruidas, cemento destruido y sem√°foros sin funcionar. “Eso para nosotros es un limitante, porque pasar una silla de ruedas por un bache o que est√©n rotas las ramplas, a nosotros nos afecta much√≠simo”, precis√≥.

Calles y sem√°foros destrozados

Una situaci√≥n similar vive Claudia Guzm√°n, una joven de Cerrillos que se mueve en silla de ruedas a ra√≠z de una osteog√©nesis imperfecta (huesos de cristal). Fue 15 a√Īos paciente de Telet√≥n, desde los 17 a√Īos.

“Durante el estallido social, estaba en mi periodo de pr√°ctica. Acabo de egresar de Fonoaudiolog√≠a en la Universidad Gabriela Mistral. Estaba en Las Condes. Fueron dos semanas en las que no pude concurrir a mi pr√°ctica. Ten√≠a que atravesar todo Santiago para llegar all√°. Mi mejor opci√≥n era tomar el metro en Cerrillos. Pero cuando ocurri√≥ esto me qued√© sin Metro. Tampoco ten√≠a micro”, relat√≥.

Por esa raz√≥n tuvo que gastar m√°s y viajar en Uber un trayecto de casi 15 kil√≥metros. “Iba hasta Francisco Bilbao, en Providencia. Eso es m√°s gasto. Se sale del presupuesto diario. Yo siempre ando en Uber. Vivo en Cerrillos y ten√≠a que ir a Metro Cerrillos o Plaza de Maip√ļ. Eso me sale 1.800 a 2.100 pesos en Uber habitualmente. Pero no 6.000 u 8.000 pesos. Es todo mi presupuesto de la semana para moverme al metro diariamente”, subray√≥.

En ese sentido, explic√≥ que la poca autonom√≠a que tienen las personas con discapacidad se profundiz√≥ a√ļn m√°s con la destrucci√≥n de los metros. Incluso hay algunos que siguen funcionando, pero tienen cerrados los ascensores. “No se ‘arriesgan’ a abrir el asensor. No nos podemos bajar en el Metro que nos corresponde, hay que estar yendo a otros lugares”, relat√≥.

Igual que Christopher Sep√ļlveda, apunta que los problemas tambi√©n est√°n al desplazarse por las calles. “Tuve que hacerme unos ex√°menes en Plaza Italia. Una persona en situaci√≥n de discapacidad ahora no puede andar por el centro de Santiago. No es por las lacrim√≥genas. Es porque destruyeron literalmente las calles. Las bajadas de calle las hicieron a√Īicos sacando las piedras (…) en el centro de Santiago no hay ning√ļn sem√°foro bueno. Hay que casi rogarles a los autos que paren para uno poder atravesar”.

A ciegas

Con todo, la situación también perjudica a las personas ciegas. Patricio Parada (66), director y profesor del Centro de Educación y Rehabilitación Integral de la Corporación de Ayuda al Limitado Visual (Coalivi) de Concepción, es ciego y ha experimentado de primera mano las dificultades propias que le generan los destrozos.

“He necesitado la compa√Ī√≠a de alg√ļn colega, mi esposa o alguien de mi familia. O simplemente transitar en auto con aplicaciones”, relata, sobre todo considerando que el centro de la corporaci√≥n est√° a cuatro cuadras de la Plaza Independencia, epicentro de las manifestaciones. “Hoy los sem√°foros sonoros no est√°n. Nos dificulta vernos restringidos a que alguien nos acompa√Īe o a no salir de la casa”, se√Īal√≥.

Peor a√ļn es la situaci√≥n de los cerca de 90 alumnos con dispacidad visual que reciben frecuentemente. En los cursos que imparten le ense√Īan las t√©cnicas y herramientas para volver a recuperar autonom√≠a en su vida cotidiana o laboral. En marzo llegaban acompa√Īados y a esta altura del a√Īo ya iban por su cuenta. Ahora su libertad de circulaci√≥n retrocedi√≥ a foja cero. Seg√ļn explic√≥ Parada, los cambios en el entorno han afectado su seguridad, integridad y la confianza de su desplazamiento.

Principalmente, por “el peligro que significa que todos los d√≠as te encuentres en la ruta que diariamente haces con un escenario distinto. Por ejemplo, barricadas que no han sido bien apagadas. Adocretos o veredas que ayer estaban transitables, hoy ya no est√°n. De un momento a otro tu vas transitando por el centro y viene gente corriendo, escapando. Una persona ciega no sabe bien a qu√© corresponde si no va con alguien”.

“Cruzar una calle es una aventura. Si es una aventura para una persona normal, imagina c√≥mo ser√° para una persona ciega s√≥lo con su bast√≥n”, a√Īadi√≥.

Patricio Parada recibe a sus alumnos en el centro Coalivi (Marzo, 2019).
Patricio Parada recibe a sus alumnos en el centro Coalivi (Marzo, 2019).

Y pese al trabajo que realizan en Coalivi, ahora tienen un problema que va más allá de la contingencia. El Ministerio de Educación decidió derogar un decreto que les permitía recibir subvención para poder realizar este proceso de rehabilitación para personas ciegas adultas.

Una situaci√≥n que les impedir√° atender a las personas que buscan inclusi√≥n. “Es grav√≠simo. Nosotros no tenemos los recursos para suplir la subvenci√≥n que no va a llegar. No hemos podido dar respuesta a las solicitudes de matriculas para marzo”, advirti√≥.

En Santiago y varias regiones, otra institución que ha tenido dificultades es Teletón. Miltón González, director médico nacional de la institución, remarcó que han estado haciendo su mejor esfuerzo en tratar de mantener el servicio y así mitigar el impacto que pueda tener la suspensión de una terapia a raíz de las dificultades de transporte.

“Eso a una persona con discapacidad le cambia violentamente su vida. Si antes ten√≠a una discapacidad hoy tiene el doble de discapacidad. Es como haber retrocedido 20 a√Īos en el tiempo”, explic√≥.

Y en t√©rminos institucionales tuvieron que postergar la tradicional campa√Īa Telet√≥n para abril 2020, raz√≥n por la que -de paso- agradeci√≥ el apoyo de la comunidad para mantener el trabajo de los institutos en todo el pa√≠s.

“Feliz hubiese ido a todas las marchas”

No obstante, aunque la situación del país les ha causado problemas de movilidad, los discapacitados también respaldan las demandas sociales e incluso ponen sobre las mesa sus demandas y propuestas.

La propia “telet√≥n desde hace mucho a√Īos ha insistido y ha tomado como causa propia el favorecer la inclusi√≥n. Y eso significa tener una actitud de inclusi√≥n: el respeto, la dignidad, la consideraci√≥n del otro, que es un sujeto de derechos con igual condici√≥n que cualquier otro”, precis√≥ Gonz√°lez, motivo por el cual considera relevante la incorporaci√≥n de los ni√Īos en los colegios y todos los desaf√≠os en t√©rminos de inclusi√≥n laboral.

Pero la situaci√≥n incluso va m√°s all√°, tal como relat√≥ Claudia Guzm√°n. “Estoy muy de acuerdo con lo que se est√° peleando. Chile necesitaba este cambio. Necesito un m√©dico, hace m√°s de tres meses que estoy pidiendo una interconsulta y se pelotean entre el consutorio y el hospital. Yo tengo un problema digestivo que viene hace a√Īos y resulta que ahora reapareci√≥ y el sistema p√ļblico no me da hora. Mi mam√° tiene un c√°ncer gracias al sistema p√ļblico: la dejaron estar cuatro a√Īos hasta que se dieron cuenta”.

Entre otras cosas, considera violenta la p√©rdida de autonom√≠a que han sufrido. Est√° acostumbrada a una vida activa. Ella incluso baila, raz√≥n por la que a√ļn sigue participando en actividades de Telet√≥n -pese a que hace a√Īos termin√≥ su tratamiento- y cuya actividad incluso la ha dotado de una mejor condici√≥n f√≠sica para sobrellevar su enfermedad.

“Yo feliz hubiese ido a todas las marchas, pero tampoco se da para que las personas como nosotros vayan, porque nos ponemos m√°s en riesgo. Yo s√© que la manifestaciones son pac√≠ficas, la mayor√≠a. Pero salir arrancando para nosotros es m√°s dificil”, admiti√≥.

Claudia Guzmán en una actividad de Teletón en Fiestas Patrias (Septiembre, 2018).
Claudia Guzmán en una actividad de Teletón en Fiestas Patrias (Septiembre, 2018).

Y aunque no puede asistir, tiene sus demandas claras. “Deber√≠a arreglarse el sistema de salud. Arregl√°ndose el sistema de salud p√ļblica para todos, obviamente vamos a entrar nosotros y vamos a tener las personas con discapacidad un mejor sistema de salud, que es lo que se necesita”, remarc√≥.

Desde su vereda, Christopher Sep√ļlveda hace lo propio. Es vocero del ‚ÄúPacto Por La Inclusi√≥n‚ÄĚ, una agrupaci√≥n que re√ļne 60 asociaciones que trabajan por y con las personas con discapacidad, que representan casi el 20% de los chilenos con esa condici√≥n.

Forma parte de la mesa de trabajo sobre deporte y discapacidad, la cual junto a grupo de di√°logo de diversas √°reas -salud, familia, pensiones, trabajo- se han reunido a conversar semanalmente a pensar en propuestas con efoque inclusivo. “El Presidente ha hablado de muchos cambios, pero ninguno con respecto a discapacidad (…) en este momento no somos tema pa√≠s”, afirm√≥.

Por ejemplo, “como deportistas tenemos m√°s medallas que el deporte convencional. A√ļn as√≠ no somos apoyados. Yo estoy recibiendo una pensi√≥n de 110.000 pesos y eso tengo que usarlo para medicamentos, aseo personal y diferentes gastos. Y me quedan 20.000 pesos para el mes ¬Ņy uno que hace con 20.000 pesos? Nada”.

“Le pedimos a la poblaci√≥n que se pongan en nuestras ruedas y que vean que nosotros tambi√©n estamos viendo el movimiento. No porque no estemos en las calles protestando nos vamos a mantener lejos. Estamos trabajando para un Chile mejor, como ellos lo est√°n haciendo en las calles”, admiti√≥.

Tendencias Ahora