Finalmente, tras varios anuncios, solicitudes y gestiones del Gobierno y parlamentarios para traer un avión con gran capacidad de carga para combatir incendios forestales, se anunció la llegada del McDonnell Douglas DC10-30, también conocido como “Ten Tanker”.

Según el ministro subrogante del Interior, Rodrigo Ubilla, la aeronave será desplegada desde la Base Aérea Pudahuel en Santiago y el Aeropuerto Carriel Sur en Concepción. Desde ahí, despegará hacia las zonas más afectadas, desde la región de Valparaíso a la de Aysén, para liberar los hasta 45 mil litros que puede cargar en sólo 4 minutos.

De esta forma, aseguró, a partir de las 8:00 horas de este viernes se incorporará a la flota de más de 60 aeronaves desplegadas por Conaf (48 de ellas arrendadas) y 52 por privados que en estas fechas trabajan en combatir los incendios forestales en el país. Tendrá un programa de trabajo de 14 días, tras el cual se evaluará su continuidad, la que podría extenderse por otros 14.

Según la FACH, en contraste, el avión permanecerá “por aproximadamente un mes con la posibilidad de extender su estadía si es que la emergencia así lo amerita”.

No es el SuperTanker, ni menos el Ilyushin II-76 o “Luchín” -cuyo retorno a Chile habían anunciado el gobierno ruso y el chileno-, ni el Beriev B-200 que el Ejecutivo había adelantado a mediados de enero. Es otra alternativa que, según el consultor en Gestión de Emergencias, Michel De L’Herbe, no es la mejor del mercado, pero tiene algunas ventajas por encima de la competencia.

Valoró que el “Ten Tanker” es “un refuerzo importante para las capacidades de respuesta de la Conaf” en un momento en que, aunque la cantidad de incendios se maneja aún en parámetros promedio, su magnitud puede aún “incrementarse significativamente como lo vimos trágicamente en 2017” a raíz de las condiciones de calor extremo.

En este escenario, “toda aeronave posee limitaciones”, por lo cual siempre debe ser comprendida dentro de un sistema mayor para enfrentar las emergencias, explica De L’Herbe.

Exhibición del Beriev | Archivo | Agence France-Presse
Exhibición del Beriev | Archivo | Agence France-Presse

Beriev

Comencemos con la alternativa que no fue.

Para el experto, el Beriev hubiera sido la mejor opción por su capacidad de 13 mil litros, los que puede cargar rápidamente sobrevolando una fuente de agua como el mar. Ésto “potencialmente le permite mejor rendimiento en sus ciclos de carga, descarga y recarga” que otros aviones de igual o mayor capacidad.

Sin embargo, aún con esto tendría un menor rendimiento que los helicópteros pesados como el (Chinook o el S64 Skycrane) que actualmente han sido contratados por las empresas forestales, explica De L’Herbe.

“El Beriev 200 tiene otra particularidad que es ser multipropósito, lo que permite también trasportar personas y carga, al igual como podría hacerlo el helicóptero Chinook”, concluye.

Cristobal Escobar | Agencia UNO
Cristobal Escobar | Agencia UNO

Ten Tanker

Ese avión era el que estaba anunciado, pero lo que llegó al final fue el “Ten Tanker”. ¿Fue para bien o para mal?

Para De L’Herbe, este es “sin duda mejor que el SuperTanker. Es un avión que se usa en California desde 2006, por lo cual está probado”.

Efectivamente, de acuerdo con Ubilla, fue tras verle en acción en los devastadores incendios forestales del año pasado en California que se habría decidido contratar sus servicios.

Con sus cerca de 45.000 litros de capacidad y su tamaño “hacen que tenga un mejor rendimiento que el SuperTanker”, plantea el especialista. Además, tiene capacidad para incorporar líquido retardante, y su descarga puede hacerse en 8 segundos.

Sin embargo, “comparado por ejemplo con los helicópteros pesados que este año tienen las empresas forestales y que hemos visto operar las últimas dos temporadas, el DC-10 requiere de mayor infraestructura (como una pista de aterrizaje), logística para carga de agua en tierra y por ende limitaciones que implica un ciclo de carga, descarga y recarga más lento que otras aeronaves”, agrega, destacando que pese a que su descarga es mayor, en algunas zonas de Chile la topografía complica su trabajo, debiendo descargar el agua a mayor altura.

A mayor altura de descarga, es menor el agua que efectivamente alcanza las llamas.

Además, destaca que el “Ten Tanker” no es una máquina que se use como primera respuesta, sino para ataques ampliados.

El "Luchín" | Archivo | Agencia UNO
El “Luchín” | Archivo | Agencia UNO

El “Luchín” y el SuperTanker

Respecto del Ilyushin, explica que tiene una capacidad menor (de 31 mil litros), considerado de la misma categoría y un competidor del “Ten Tanker” pero menos utilizado debido a un mayor costo de operación y que tradicionalmente no ha tenido la capacidad de cargar líquido retardante.

¿Y el SuperTanker? ¿Alguna ventaja? “Comparado con el resto… ninguna”, responde De L’Herbe sobre el conocido 747-400 con capacidad de lanzar cerca de 72 mil litros de agua. “Si no tienes nada, algo ayudará”.

Archivo | Agencia UNO
El Super Tanker en acción | Archivo | Agencia UNO

El combate

Como explicó Michel De L’Herbe, las aeronaves tienen que comprenderse dentro de una estrategia mayor, y en este aspecto a Chile -aunque se han visto mejoras especialmente en el ámbito privado- aún le queda por trabajar.

“Uno de los elementos que uno podría reforzar a futuro es que este tipo de decisiones, mas allá de la aeronave que se elija, es incorporar máquinas que cambien nuestra configuración de combate; algo que ya en 2017 había quedado claro y que ojalá, tal como hizo el sector privado, el Estado tome estas decisiones con antelación”, planteó De L’Herbe.

Argumentó que, si bien Conaf en noviembre de 2018 había anunciado la llegada de una aeronave de estas características, “la verdad es que finalmente no pasó, y hoy día nos enfrentamos a una situación en la cual en el mercado existe una escasa disponibilidad de recursos para poder arrendar”.

“Por lo tanto, mientras más nos demoremos en tomar este tipo de decisiones, obviamente menos cantidad de recursos podemos encontrar disponibles para poder arrendar frente a incendios forestales”, defendió el especialista.

Con “cambiar la configuración de combate” se refiere a que es necesario ampliar las capacidades estándar disponibles en el país, con aeronaves que lleguen hasta los 6 mil litros, complementando con otras más versátiles y precisas de 10 mil litros de descargas. Todo esto, sin olvidarnos de las brigadas terrestres y la maquinaria pesada, a fin de poder abordar mejor el 1% de los incendios que, según las cifras de los últimos 33 años indican, causan el 70% de los daños.

Estos incendios más dañinos y que requieren un abordaje inicial agresivo y contundente, y seguido por un ataque ampliado a breve plazo, indica, son los que menos preparados estamos para enfrentar pese a que se han visto con mayor intensidad los últimos 8 años “siendo los más recordados los de 2017 y el incendio de Torres del Paine en 2012”.

Finalmente, sugiere la necesidad de incorporar la capacidad de combate aéreo nocturno, lo que sería beneficioso dado que, con las olas de calor, la propagación de los incendios forestales puede mantenerse con fuerza durante la noche.