Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, medios internacionales sostuvieron que uno de los objetivos que buscaba Estados Unidos era un cambio de régimen en Irán. Recientemente, un informe de The New York Times develó que Wahington tenía en mente derrocar al ayatolá y colocar en su lugar a un expresidente llamado Mahmoud Ahmadinejad.
La situación es al menos extraña, teniendo en cuenta que Ahmadinejad gobernó Irán desde 2005 y 2013 con una mirada bastante anti-israelí y anti-estadounidense.
De hecho, asegura el medio, para muchos fue un mandatario de línea islámica bastante dura, mucho más que el actual líder Masoud Pezeshkian.
“Si bien había tenido crecientes enfrentamientos con los líderes del régimen y había sido objeto de estrecha vigilancia por parte de las autoridades iraníes, durante su mandato como presidente, de 2005 a 2013, fue conocido por sus llamamientos a ‘borrar a Israel del mapa"”, detalló el informe.
“Fue un firme defensor del programa nuclear iraní, un acérrimo crítico de Estados Unidos y conocido por reprimir violentamente la disidencia interna”, agregaron.
Todo indica que la idea era replicar el modelo de Venezuela: descabezar al régimen y colocar a un personero de alta figuración con quien Estados Unidos pudiera llegar a acuerdos.
El plan que incluía a Mahmoud Ahmadinejad
Hasta ahora, se ha detallado que Washington incluso tuvo contactos previos con Ahmadinejad, quien habría estado de acuerdo.
No obstante, el plan fracasó aparentemente porque un misil de Israel impactó la residencia donde el político vivía en Teherán. Si bien el aludido sobrevivió al ataque, perdió contacto con los dos países.
Asimismo se expone que, sólo días después de la ofensiva del 28 de febrero, el exmandatario dejó la capital iraní y se traslado a otra zona, donde actualmente cumple arresto domiciliario y es constantemente vigilado.
“En los últimos años, el señor Ahmadinejad se ha enfrentado a los líderes del régimen, acusándolos de corrupción, y han circulado rumores sobre su lealtad. Fue inhabilitado para participar en numerosas elecciones presidenciales, sus asesores fueron arrestados y sus movimientos se vieron cada vez más restringidos a su domicilio en el barrio de Narmak, al este de Teherán”, concluyeron.